Cybersocialism: Project Cybersyn & The CIA Coup in Chile (Full Documentary)

Cybersocialism: Project Cybersyn & The CIA Coup in Chile (Full Documentary)

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[Stafford Beer]: «¿Qué pasó cuando llegué a Chile y quedé a cargo del equipo? Veamos un diagrama para demostrar cómo abarqué las cosas. Lo dibujé en una hoja de papel que estaba en una mesa entre los dos... El sistema tres y el sistema cuatro, y llegué hasta ahí, y después, llegué al sistema cinco. Respiré hondo con un gesto histriónico, y dije, iba a decir: "Y aquí, Compañero Presidente, está Usted". Pero antes de decir eso, él sonrió ampliamente, y dijo: "¡Ah! El sistema 5, al fin: ¡el pueblo!" "el pueblo" "Por fin... el pueblo" [Traducido al español por Carlos Salinas] A lo que le acabas de hacer clic es una historia corta. Una historia verdadera, de hace no mucho tiempo, sobre un futuro atrapado en el pasado. Están esas cosas que esperas en una buena historia:
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drama, maquinación, héroes, sabios, nuestros mejores ángeles y nuestros más amargos diablos. Pero, y te lo voy a spoilear, esta es una tragedia; pero podría ser aún más trágico que se quedara como mera historia. Es innegable que es la historia de nuestro presente, de este presente libre de fricción. una red planetaria de máquinas automatizadas, de un gobierno con rostro, y uno sin rostro; un fantástico ensamblaje de redes, plusvalías, control, conciencia y, detrás de todo aquello, algo sin rostro, pero que sabemos que está en el tejido de ello. La fachada es impresionante, sonriente, controladora. Cuando se trata de operaciones logísticas, los sistemas cibernéticos de hoy no tienen competición. Han conquistado tiempo y espacio. Amazon es increíble-- en las encomiendas. En su totalidad, es un organismo cibernético. Cada componente afinado y regulado para un solo
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propósito: la rauda, y libre de fricción, dominación del espacio y tiempo; desde el deseo a la entrega. Por supuesto: hay un precio. No este precio, sino este precio. Un precio orgánico, en el que cualquier producción humana ineficiente es obstáculo. Una cantidad alienígena para el propósito de la máquina. [James Bloodworth]: "algunos empleados son disciplinados por ir al baño. Las metas de producción son tan altas que los trabajadores tienen miedo de ir al baño. "O sea, una tarde iba caminando por el piso principal de este gigantesco almacén; y bueno, me encontré una botella de Coca-Cola con orina, en la repisa. Ya sabes, líquido amarillo, lo olí y estaba claro lo que era Todos los operadores estaban asustados de usar los baños, debido a las metas de productividad". A nuestro alrededor, en brillantes y coloridos logos, están las caras de este control cibernético, y tras de esas caras, hay unas cuantas personas ganando mucha plusvalía, mientras todos los demás hacen todo lo demás.
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Estas son las grandes historias de éxito del capitalismo: el final feliz, la velocidad y eficiencia sin igual, han convertido a estos organismos artificiales en prácticamente indispensables. Tienen mayor poder sobre nuestras vidas, mientras, aquellos que, se supone, nos dan poder sobre el mundo no hacen mucho. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste que contactar a tu gobierno? ¿Cómo fue la experiencia? Estuve esperando en una oficina gubernamental por seis horas y después: tuve que esperar seis meses; por una respuesta que, se supone, toma un día. En cambio, si necesito ayuda de Amazon, la consigo, garantizada, en 48 horas. Además, Amazon agradece mi opinión. Esta yuxtaposición me hace pensar: ¿por qué es Amazon tan buena en lo que hace, al menos si se trata de la atención al cliente, mientras las burocracias gubernamentales son tan malas en lo que hacen? Es decir: ¿por qué son tan malas en responder a quienes, en forma nominal, representan? La izquierda, por su lado, se enorgullece por tener buena imaginación política. Pueden imaginar las
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utopías de los beneficios universales e, incluso, sociedades sin clase. Aunque, para la mayoría de nosotros, yo pensaría que nos contentaría un gobierno funcional. Un gobierno capaz de representar el interés público de todos. ¿Por qué pasa que quienes nos representan son incapaces de priorizar las consecuencias diarias de estas economías privadas? Capacidad de respuesta, en vez de burocracia; retroalimentación efectiva; adaptación a las condiciones cambiantes, entrega de dos días sobre las promesas. Un gobierno funcional que sirva a la gente no puede ser una idea novedosa en el siglo 21... ¿verdad? Sucede que fue una idea. No solo en teoría, no, no. Esta idea fue planeada, construida y operacional. Una economía nacional nacida de la confianza entre seres humanos y máquinas inteligentes. Un sueño utópico para el que el concreto ya estaba listo; los cables dispuestos. Entonces,
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si esto sucedió, y si realmente fue tan bueno: ¿dónde está? ¿dónde está nuestra utopía Socialista Democrática? ¿dónde está esta tierra prometida? Y, si de verdad existió: ¿Qué chucha le pasó? Está fue, ya todo dicho y hecho, una causa perdida. Pero, en defensa de las causas perdidas, esto demuestra las posibilidades que hoy en día permanecen sin realizarse. La posibilidad de que la tecnología y las máquinas inteligentes puedan ser puestas al servicio de otros fines: los del pueblo, en vez de los de las ganancias. Esta causa también sirve como una advertencia de hasta dónde va a llegar el statu quo para sobrevivir: secuestros, sabotaje, terrorismo y ejecuciones públicas. Todo para abortar este futuro, antes de que tuviera la oportunidad de nacer.
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La Cibernética y el socialismo son métodos para entender sistemas y sus metas. En general, no aparecen juntos, como sí lo hacen aquí, y ambos son popularmente incomprendidas. Pero, sucede que juntos crean una amalgama muy inspiradora. La Cibernética ofrece modelos para entender aquellos procesos que son demasiado complicados de modelar en la forma de «causa y efecto»; y como método muchas ha inspirado a teóricos de varias disciplinas a interpretar sus objetos de estudio de nuevas maneras. sean esos objetos máquinas, cuerpos, mentes, e incluso sistemas sociales, como la economía. Tenemos varios usos de la palabra "cibernética" como prefijo, que muchas veces son errad9s cuando se refiere a su significado. Es decir que, en su forma moderna, fue popularizada por el teórico Norbert Wiener. Para Wiener, los sistemas cibernéticos se caracterizan por la retroalimentación y el control. Estos sistemas usan bucles de retroalimentación en sus ambientes y se adaptan a la información nueva, para así lograr una meta predeterminada.
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Las máquinas como estas están en todas partes; si sabes dónde mirar: en termostatos y controles de temperatura, misiles autodirigidos, algoritmos que recomiendan videos y el sistema vestibular de ciborgs que incluye nuestros cuerpos. Es solo gracias a una síntesis que podemos estar en pie. En nuestro caso, son nuestros ojos, nuestras extremidades, y nuestro oído medio. En cada caso, es la información entrante, en vivo, la que controla como este sistema se comporta en tiempo real. Es lo que le permite a un termostato mantener la temperatura de un espacio, a un misil ajustar su trayectoria para darle a un objetivo en movimiento, a una página de internet recomendarte videos en los que vas a hacer clic; o para permitirle a tu cuerpo mantenerse en pie cuando te empujan. Cuando usamos la palabra "control", tendemos a pensar en "control autocrático". Como las órdenes dadas dentro de una jerarquía militar. Pero, cuando se trata de cibernética y cibersocialismo, no nos referimos a control autocrático, sino automático. Es decir: más que dar las órdenes de arriba hacia abajo, todos estos sistemas
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de control reciben la información inmediata de sus ambientes y ajustan sus decisiones en tiempo real. Al igual que sería extraño sugerir que es tu cerebro el que rige sobre el cuerpo, sería igual de extraño sugerir que un gobierno gobierna a su gente. Estas cosas no son distintas una de la otra, ya que la existencia de una depende de la operación saludable de la otra. [Stafford Beer]: «Déjenme decirles lo que pasó cuando se lo expliqué por primera vez al presidente Allende. Allende era un doctor, un doctor médico, como pueden saber, gracias a eso fue muy fácil explicarle el modelo en términos de neuro cibernética, como la forma de controlar el cuerpo». No es mera coincidencia que "cibernética" y "gobernanza" sean derivadas de la misma palabra griega: κυβερνάω, "navegar". El navegar de forma reciproca es el principio que le da vida al cibersocialismo y, para socialistas como Allende, la gobernanza es legítima siempre y cuando sea navegada a través de la voluntad del pueblo. A su vez, de manera recíproca,
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aquellos a quienes se les confía la gobernanza son capaces de organizar mucho más grandes y complejos proyectos, que podrían ser hasta del tamaño del estado mismo, que mueven la energía y habilidad de individuos hacia un fin que nos beneficie a todos. fines que nunca podrían ser logrados por individuos actuando por sí mismos. Mientras que Wiener era el padre de la cibernética, Stafford Beer se convertiría en el padre de la administración cibernética. Antes de llegar a Chile, Beer era un consultor corporativo. Un bien compensado lambiscón de la élite administrativa blanca, dando vueltas en su Rolls-Royce. Beer trabajó para las industrias metalúrgica y publicitaria, entre otras. Después de los eventos en Chile, en el 73', el que fue una vez el preferido del capital corporativo diría esto: [Beer]: «Allende fue muy exitoso. Ahora, a todo el mundo de los multimillonarios les repetían que Allende era un desastre, que sus políticas causarían
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inflación y todo eso. Jamás, en toda mi vida, he visto una representación tan distorsionada en los medios. Era indignante. Y, por supuesto, tenían todos los motivos políticos posibles porque Allende fue el primer marxista elegido de forma democrática en la historia de la humanidad». Beer habría de renunciar a su antiguo y lujoso modo de vida, para retirarse a una remota cabaña en Gales, y finalmente, para convertirse en un gurú de la cibernética. Antes de haber conocido a Stafford Beer, Salvador Allende, probablemente, nunca había escuchado sobre la cibernética, pero, algunos de su personal sí sabían. Fernando Flores, quien era un joven ingeniero y activista político durante el tiempo de la Unidad Popular, una coalición de izquierda constituida por socialdemócratas, comunistas y anarquistas, que ganó las elecciones de Chile en la elección de 1970, al vencer a la Democracia Cristiana y a los partidos de derecha nacionalista. Flores había sido inspirado por las ideas de Beer y vio en sus
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escritos un camino potencial para el progreso del socialismo chileno, uno basado no en control autocrático, sino en control cibernético. Primero, al crear bucles de comunicación directa entre las agencias gubernamentales, la extracción de recursos del país y los sectores manufactureros. and manufacturing sectors. Hasta ese punto, el cibersocialismo solo había sido concebido por la mente de Flores. [Propagandista estatal]: "El reto de las ideas". "El conflicto en sí mismo: ¿cómo podemos definirlo? Bueno, veámoslo de la siguiente manera: al bloque comunista le gustaría ver al mundo entero bajo su dominación. Cada vez hablan más de su capacidad de vencernos en la arena de las ideas. Esto, por supuesto, está bien para nosotros: un pueblo con una gran fe tradicional en sus ideas. Las ideas que han movido montañas, creado riqueza y que nos han formado como hombres libres;
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y estamos confiados en que la historia no puede hacer más que darnos la victoria en cualquier competencia en la que las armas son las ideas». Allende, de hecho, sí tenía ideas. En su mundo bipolar el socialismo hacía aparecer imágenes de derrocamiento violento, expropiación de propiedad, ejecuciones y, bueno, control autocrático. Allende creía que podría haber una nueva forma: Un socialismo que no incluiría servirle a intereses de corporativos estadounidenses, ni incluiría una burocracia al estilo soviético, ni insurrección armada, como sucedió en Cuba. Allende creía que la revolución socialista podía ocurrir en Chile de forma democrática, dentro del marco legal preexistente y sin violencia. Él soñaba con una
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revolución a la chilena, una revolución tranquila: una revolución «de vino tinto y empanadas». La idea de Allende, y la plataforma por la que fue electo, era que el gobierno debería servir las necesidades del pueblo y, de forma particular, que las ganancias generadas por los recursos naturales chilenos, debían permanecer en Chile; para así producir bienes de consumo para los chilenos. Su reto no era uno de ideas, sino de producción y propiedad. El primer paso para lograr todo esto, era que el gobierno chileno comprara --sí, comprara, de forma legal-- las minas, fábricas y bancos, que ya estaban operando en Chile, a sus dueños extranjeros, para que así, las futuras ganancias de estas industrias no desaparecieran en el extranjero, sino que se quedaran dentro de la economía de Chile. Era difícilmente una idea radical, pero, un Chile para los chilenos sería la causa por la que Allende, tres años después, daría su vida. Aquí es donde el bucle cibernético entra en juego: administrar una red entera de recursos, labor,
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y producción, desde las oficinas del gobierno en la capital sería muy difícil. Requeriría una burocracia gubernamental gigantesca que, como aún sabemos hoy en día, es colosalmente ineficiente. Pero Flores tenía una idea: ¿Qué pasaría si introdujeran retroalimentación cibernética en su sistema centralizado? Entonces, la información podría ser recibida y luego actuar sobre esa información en tiempo real. Por ejemplo, si había materia prima de sobra en una fundición, ellos podían enviarla a otra fundición que estuviera menos ocupada antes de que se produjeran problemas. O, una vez más, si había materiales de sobra en un lugar, el transporte de materiales podría ser desviado a una fábrica donde se podrían fabricar más bienes de consumo. En teoría, la línea de producción, completa, podría funcionar en base a retroalimentación automática, si toda la extracción de recursos: las refinerías, las fábricas y el transporte fueran dirigidas desde un centro de cómputos, que fuera centralizado. Estos nodos funcionarían, casi todo el tiempo, por sí mismos, con el centro de control entrando en escena
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solo cuando era hora de tomar decisiones importantes, o en caso de que algo saliera mal. En 1970, esto era nada más que un experimento de pensamiento; la tecnología no existía todavía, en ninguna parte. A pesar de que, el día de hoy, vemos su legado por todas partes. Es por esto que el proyecto era tan ingenioso: no solo lo teorizaron, sino que lo tuvieron que construir a partir de los recursos limitados que tenían en el momento. Solo había 4 computadoras centrales en todo el país, en ese momento. En 1971, Flores contrató a Beer, uno de los cibernetistas líderes en el mundo, para que fuera consultor en la implementación de esta gran idea y para desarrollar las tecnologías necesarias para lograrlo y así, eventualmente, manejar la economía Chilena completa. Beer estuvo de acuerdo, sin tener una idea muy clara de en lo que se estaba metiendo. [Beer]:"y recibí una carta que cambió mi vida significativamente. Era del gerente técnico de gestión del Consejo de Planeamiento del Estado de Chile. Recuerden que, en 1971, el presidente Allende estaba en el gobierno.
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Él remarcaba en esta carta, que había estudiado todo mi trabajo, y había juntado a un grupo de científicos, y que por favor viniera a hacerme cargo de ellos. Me costó mucho creerlo, como se podrán imaginar...». Durante los próximos dos años, Flores y Beer crearon un equipo internacional de ingenieros, programadores y diseñadores; que sería conocido como el proyecto Cybersyn, o SYNCO. Se planeo que tuviera cinco partes, la mayoría de ellas ya habían alcanzado la etapa de prueba de concepto, para cuando sucede el golpe militar. Primero estaba el centro de control. Inspirado por el diseño industrial de Alemania, esta habitación futurista sería la cara reconocible de un socialismo futurista y permanece, hoy en día, como la imagen de este futuro perdido. Cybernet: una red de computadoras, cables de teléfono, y máquinas télex que conectaban nodos, como las fábricas nacionalizadas, con el centro de control.
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lo que les permitía comunicarse. Esto iba a ser la columna vertebral de este sistema cibernético. CHECO: El simulador de la economía chilena, que usaría una gran variedad de índices y variables económicas para predecir las interacciones de las variables al verse sometidas a cambios. Esto le permitía a los legisladores jugar con modelos económicos antes de tomar decisiones. Cyberstride era el software: nuevos programas escritos de cero que podían sintetizar datos, tales como la producción de entrada y salida de una fábrica. Los chilenos contrataron a una empresa británica para ayudar con el código, esto porque había muy pocos informáticos en ese tiempo y había muy pocas computadoras. Finalmente: Cyberfolk. Cyberfolk no fue implementado en los dos años de existencia de Cybersyn, pero fue propuesto por Beer como un método de reunir información, reportada por los mismos trabajadores, y de forma anónima, sobre su felicidad. Esto le permitiría al centro de control reaccionar, intervenir, o dirigir
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recursos a lugares que fueran infelices. Retroalimentación directa con tus oficiales electos. Este, al menos, era el sueño, era el futuro que esperábamos, ese de que estas partes pudieran continuar operando en pos de fines colectivos. Tenemos equivalentes modernos, que son motivados por las ganancias, de cada uno de los componentes de Cybersyn: redes extendidas a través de la internet (creación que, para ser claros, no nace en pos de generar ganancias). Varios gobiernos e investigadores usan simuladores económicos y esto ha creado una industria completa en los sectores financieros y de inversiones. También hay una cantidad innumerable de algoritmos que hacen que grandes conjuntos de datos sean útiles. Incluso, sistemas de retroalimentación y de calificación (privados, en todo caso) sobre los productos que compramos, el contenido que, creemos, vale la pena ver. Así que, en realidad, y 50 años después, nada de lo que el proyecto Cybersyn inventó es extraño para nosotros. Lo que es increíble, es que el equipo de Cybersyn concibió, construyó y diseñó cada uno de estos programas
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de forma independiente, juntos, y lo hicieron todo con tecnologías rudimentarias, porque habían sido bloqueados y saboteados por el gobierno de lo Estados Unidos y la CIA., desconectados de muchos de los mejores informáticos, tecnologías y componentes para las computadoras. Es más: esto sucedió décadas antes de que las corporaciones usaran plataformas de internet para los mismos propósitos, y para sus propios fines. A pesar de esas aparentes similitudes, no debemos confundir Cybersyn con un proto-amazona, en especial debido al sistema propuesto por Beer: el proyecto Cyberfolk. Al ser una idea socialista, todo este aparato estaría contrapuesto a su meta si no incorporaba al pueblo en el proceso de producción, algo que nuestros sistemas cibernéticos modernos, que son privados, nunca tienen como interés principal. Cuando se trata de los trabajadores: es el sueldo más bajo posible por la mayor cantidad de trabajo posible. La retroalimentación
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a través de Cyberfolk reuniría información sobre la felicidad de la población, en todo el país, usando una simple elección binaria: ¿eres feliz o infeliz? A diferencia de nuestros sistemas modernos de recolección de datos, Beer reconoció, de forma inmediata, la importancia del anonimato. Por lo tanto: Beer diseñó el sistema de retroalimentación de Cyberfolk para que fuera anónimo es así como solo promedios de cada participación podrían ser vistos por el gobierno. La amenaza del control autocrático fue, funcionalmente, imposible debido a la forma en la que estaba diseñado el sistema. Pero, los legisladores podían ver dónde había necesidad de su atención. Allende no quería que la automatización reemplazara a los trabajadores. Al contrario, Allende quería que los trabajadores tuvieran control de su lugar de trabajo, algo que las nuevas tecnologías podían permitir. Al mismo tiempo, se resolvía otro problema con las economías centralizadas: el problema de que la gente miente, cuando tienen miedo de perder sus trabajos, por circunstancias más allá de su control. Un problema muy común en las economías planificadas de forma central
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--en especial en la Unión Soviética, en ese tiempo-- era el de un sistema de cuotas de producción. Con un sistema de cuotas de producción, se espera que las fábricas produzcan una cantidad específica de bienes, sin importar los problemas en la producción. Si hay un problema, y algo sale mal, los administradores de las fábricas son incentivados a mentirle a las agencias centrales sobre la producción para evitar problemas. El problema aquí es que hay demasiados intereses: interés de supervisar, interés de reportar, y miedo de que los resultados negativos se vieran reflejados en los individuos. Por otro lado, un sistema computacional desinteresado, le permite al centro de control supervisar la entrada y salida de cada sistema en tiempo real para así responder a posibles alteraciones antes de que puedan impactar la línea de producción. El programa de Allende funcionó: para finales de 1971, el PIB había subido 7.7 por ciento. La producción subió un 13.7 por ciento. El consumo subió
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11.6 por ciento. Al tener toda la economía en alza, la unidad de medida más importante, para Allende, seguía siendo los sueldos de los trabajadores chilenos, que aumentaron en un gigantesco 30 por ciento. La aprobación de Allende se disparó, y estaba en camino por un gobierno de mayoría luego de ganar más de la mitad de los votos para la próxima elección. Esta elección nunca sucedería. De hecho, el sería el último presidente elegido de forma democrática, en Chile, por los próximos 20 años. La economía chilena nacionalizada, las redes de comunicación, el centro de control, la retroalimentación de parte de los trabajadores, junto con un simulador económico, todo esto operado por computadoras, fue uno de los más ambiciosos proyectos socialistas jamás concebidos y resolvió problemas que nosotros, 5 décadas después, aún tenemos que resolver. Aunque, a diferencia del equipo de Cybersyn, nosotros no tendríamos que inventar nada nuevo para poder
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lograrlo. Necesitamos poco más que un pequeño cambio en cómo usamos estas tecnologías para fines colectivos, en vez de usarlas solo para generar la mayor cantidad de ganancias de unos cuantos individuos en la cima de estas corporaciones monopolísticas. Este es, principalmente, un problema de diseño, del diseño de sistemas y las metas que se les proponen al momento de buscar crear un futuro. [Nixon]: «Le digo a cada estadounidense, que levantemos el ánimo. Levantemos nuestra mirada. Contribuyamos todo lo que podamos a este gran y buen país que ha contribuido tanto al progreso de la humanidad». Cybersyn fue ambicioso, innovador, y parecía estar logrando las metas materiales de Allende, Flores y Beer se habían propuesto esta meta. Aun así, militares invadieron el centro de control y lo sacaron de funcionamiento en Septiembre de 1973. ¿Qué pasó aquí? Bueno, volvamos a la campaña de Allende: "Un Chile para los chilenos".
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No todos estaban de acuerdo con esta plataforma. Había otras fuerzas trabajando en Chile: millonarias fuerzas imperialistas, Sería indignante llamar esto una "batalla por las ideas", o un conflicto ideológico, en vez de llamarlo como lo que fue: una guerra por las ganancias. En otro continente, a las dos semanas de la elección de Allende--once días, en realidad-- una red de políticos, espías, y directores ejecutivos se puso a trabajar para organizar la caída de Allende; no con ideas, sino con dinero. Recuerda que el primer paso de allende fue el de comprar las minas, fábricas y bancos de los extranjeros, para poder mantener los recursos y capital chileno en Chile. En este caso, "de los extranjeros" significa que es de los estadounidenses, quienes no querían vender. Vender significaba renunciar a sus futuras ganancias
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en Chile, y todos los que tenían algo que perder, se aliaron contra Allende: los ricos, la derecha, los espías que les daban dinero, los políticos, y las corporaciones que contribuyeron a esas campañas políticas o que tenían activos en chile que no querían vender. Ahí la tienen: ahí está su "batalla por las ideas". [Nixon]: "La única respuesta al comunismo es una gran ofensiva por la libertad: por estar libre de hambre, de enfermedad, y por una victoria de la incansable esperanza de la gente de todas partes, por ser libres de tiranía". Entonces, ¿qué fue lo que hicieron? Pues, ejemplificaron esos clásicos valores americanos de la tierra de la libertad, de los que siempre nos cuentan. Es decir: golpearon la puerta de la oficina del presidente y le preguntaron suavemente si podía derrocar al líder de un gobierno elegido democráticamente, en otro continente, a lo que el presidente lo puso, de forma urgente, en su agenda. Vamos a volver, por un momento, a mirar
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la situación en más detalle. Verán, sectores completos de la economía eran de los estadounidenses: los bancos en la capital eran estadounidenses; las fábricas y las plantas de procesamiento eran de multinacionales Estadounidenses, por eso el interés de Pepsi en el país. Las redes de telefonía eran controladas por la ITT [International Telephone & Telegraph], un donador principal de Nixon; y la lista suma y sigue. Pero, enfoquémonos en el cobre, que es, y era, la principal exportación de Chile. En 1970, el 80 por ciento de la industria del cobre era propiedad de dos compañías estadounidenses. Estas compañías hacían que los mineros chilenos extrajeran el cobre, lo convirtieran en materia prima usable, para luego enviarlo a fábricas estadounidenses donde lo usaban para fabricar productos, como autos y televisores, que después eran vendidos de vuelta a los chilenos. Pero, para sorpresa de nadie, la mayoría de los chilenos no podían pagar por esos productos. Las compañías estadounidenses hicieron fortuna. Los consumidores estadounidenses y chilenos, de plata, tenían sus juguetes.
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¿y los chilenos comunes y corrientes? Bueno, ellos tenían largas jornadas de trabajo en malas condiciones sin ninguno de los beneficios. Es decir: se los cagaron. Es por esto que eligieron a Allende, quien juró que sus intereses eran los del pueblo. Los Estados unidos no tenían necesidad de informarle a Allende lo que sucedería si nacionalizaba las minas, fábricas y los bancos de Chile; él no fue el primero en hacerlo, y sabía perfectamente lo que le pasaría, al igual que en Brasil, seis años antes; o siete años antes en la República Dominicana; nueve años antes en Cuba (al menos no lo consiguieron); y quince años antes en Guatemala, al tiempo que operaciones similares cayeron sobre Bolivia y Uruguay durante la presidencia de Allende. Mira eso: parece un imperio. (por si acaso, estos solo son los derrocamientos de gobiernos hasta 1973, los estadounidenses estaban recién empezando) Las invasiones, asesinatos, y derrocamiento de gobiernos eran algo normal en la defensa de la libertad--la libertad de las corporaciones estadounidenses de ganar dinero a costa de los metales,
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petróleo y comida, extraídos por trabajadores y granjeros mal pagados. En el imperio estadounidense no prima la ocupación militar, hay excepciones, por supuesto, (hay que notar la invasión a la República Dominicana en 1965), pero, en general, el imperio es sobre la explotación económica, como bien sabía Allende. Esto no es algo que se haga con acuerdos legales, sino con acuerdos tácitos entre las corporaciones y el estado, incluyendo a la CIA y el ejército. La verdad es que muy riesgoso para una corporación instalarse en un país donde puede que elijan a un Socialista. Podrían perder sus inversiones. Pero, con el país más rico y el ejército más grande del mundo de su lado, un ejército que no afrontará consecuencias por interferir en otros estados, ese riesgo es mitigado casi en su totalidad porque pueden confiar en que si un líder como ese fuera a llegar al poder, sería rápidamente asesinado o derrocado, para que
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los negocios puedan continuar como siempre. El ejército de los Estados Unidos funciona como el aval de inversiones riesgosas, por supuesto, esto se complica cuando los socialistas tienen armas propias. El ejecutivo de los Estados Unidos sabía que Allende sería un problema muchos años antes de que ganara; por eso, cada vez que postulaba, tres veces antes de su victoria, la CIA financió las campañas y la propaganda derechista contra Allende, más de 40 millones de dólares hoy en día. A cambio, las multinacionales con intereses en todo el continente, financiarían a ambos partidos de presidenciables en los Estados Unidos: un perfecto, y tal vez ilegal, flujo simétrico de capital. Para hacer la historia corta: nunca se esperaron que Allende ganara. Después de su victoria, y antes de que asumiera el cargo, la CIA
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falló en un intento de golpe y luego gastó, de forma agresiva, entre 100 y 200 millones de dólares (ajustados a la inflación) financiando a la derecha, en este país de tan solo 10 millones de personas; financiando a los militares, a los gremios amigos de Estados Unidos y la propaganda. La cantidad total de dinero nunca la sabremos, ya que vino de una complicada mezcla entre fondos públicos y corporativos. Once días después de la elección de Allende, un furioso presidente Nixon, tuvo un desayuno con Donald Kendal, el director ejecutivo de Pepsi; y Agustín Edwards, uno de los hombres más ricos de Chile, quien contralaba virtualmente todos los medios--el Rupert Murdoch chileno. Le pidieron a Nixon su ayuda para deshacerse de Allende. A partir de esta reunión, Nixon marchó al director de la CIA, Richard Helms, prometiéndole un cheque en blanco para resolver el "problema Allende". A Helms le dieron todo tipo de libertades, lo que incluía cualquier cosa
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menos una invasión militar, o lo que ellos, sin pudor, llamaban una "acción al estilo dominicano". La CIA dirigió una guerra secreta de espionaje, tras bambalinas de lo que era conocido como un bloqueo invisible, financiando a cualquiera que dificultara las medidas socialistas de Allende y el proyecto Cybersyn. Nixon le ordenó a la CIA, y cito: "hacer gritar la economía", pero eso no fue todo lo que hizo. En público, Nixon tenía el peso de la presidencia estadounidense como respaldo, e hizo lo posible para asegurarse de que no entrara dinero a Chile. Nixon fue a bancos internacionales y al FMI, e hizo patente que su oficina miraría con malos ojos a cualquiera que le prestara dinero al gobierno de Allende. [Nixon]: "Por supuesto que Chile está interesado en pedir prestamos a las organizaciones internacionales donde tenemos voto, y yo indiqué, donde fuera que tuviéramos voto,
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y Chile estuviera involucrado, que, eh, a menos que hubiera fuertes consideraciones del otro lado, votaríamos en contra". La solvencia crediticia de Chile fue reducida sin razón aparente, para así lograr que nadie en el mundo fuera a invertir en Chile por miedo a represalias estadounidenses. Finalmente, y como es de esperar, Nixon también cortó toda la ayuda gubernamental a Chile. "ayuda" suena muy altruista ¿verdad? Se le llama ayuda, pero es solo otro medio del imperialismo estadounidense. Así es como funciona el sistema: los Estados Unidos apoyan a gobiernos amistosos--es decir, amistosos con corporaciones estadounidenses que roban los recursos naturales, no "amistoso" amistoso, por lo tanto, los fascistas están bacán según este estándar. La ayuda estadounidense se le da a los gobiernos, muchos de ellos se convirtieron en dictaduras militares durante esta década. Los dictadores se llenaron los bolsillos con la ayuda estadounidense y dejaron que las compañías continuaran explotando a los trabajadores de sus países. Sin embargo, esto no quiere decir
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"todo gratis", tenían que ganarse la ayuda mediante control autocrático; lo que incluye aprisionar, torturar y asesinar a quienes se resistían o se movilizaban. Mientras tanto, el pueblo, una vez más no tenía colegios para mandar a sus hijos, ni hospitales, así que sí: se los cagaron. El gobierno de Allende no era el único gobierno sin ayuda. Fulgencio Batista "ganó" miles de millones de dólares (ajustados a la inflación) mientras era presidente y, aun así, un cuarto de la población de su país no sabía leer. Apenas estos tipos lo sacaron ¿qué crees? no más ayuda para Cuba, pero virtualmente todo el país sabía leer en tres años. Así que: cuando escuches "ayuda" no pienses en "ayudar", piensa en un soborno de gobierno a gobierno donde al pueblo no le llega nada y a los izquierdistas los matan o los encarcelan. No hay para qué decirlo, pero a Allende no le dieron nada de esa torta. Y, además de los fascistas y los espías, había un tercer
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grupo de enemigos aliado contra su gobierno: las corporaciones privadas. Estos son los asistentes a una sola reunión: El secretario de estado de Nixon, William Rogers, se sentó con la Ford Motor Company, Bank of America, el First National City Bank, Ralston Purina "...depende de mí para cariño, y yo dependo de Purina Cat Chow para el sabor y la nutrición. Vamos a chow chow chow. Purina Cat Chow, puedes confiar en Purina Cat Chow"--perdón, no estoy seguro de cómo llegó eso ahí; Ralston Purina, ITT, y las compañías mineras, incluyendo a Anaconda Copper; que vieron sus intereses amenazados por las políticas de Allende. Se les aseguró que se tomarían medidas para proteger sus ganancias en Chile. [Geneen]; "Ordené que nos acercáramos al departamento de estado y a la oficina del Sr. Kissinger, para decirles que estábamos preocupados sobre los pronósticos de inversión de ITT y estábamos deseosos de discutir nuestras opiniones con Washington; además de estar dispuestos a financiar cualquier plan para proteger
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la inversión privada estadounidense en Chile". Esta lista ejemplifica quién tiene el oído del poder a su disposición. Estos son los intereses que dirigen la política exterior estadounidense. Nada de esto fue hecho con el congreso, a propósito, porque no tenía idea; tampoco el público votante tenía idea. Esto fue obra de la rama ejecutiva, y de quienes son escuchados para así destruir naciones completas. Esta fue la guerra de Allende, una guerra en la que tenía muchos enemigos y muy pocos amigos. Tal vez, al ver el tablero inclinarse, vio la conclusión inevitable y eligió no prevenir. Allende eligió que la historia juzgara su vida y su muerte. Por ejemplo: Fidel Castro visitó a Allende e hizo un tour en sus proyectos de nacionalización, que lo dejaron impresionado. Lo que no impresionó a Castro fue el compromiso de Allende a mantenerse dentro del marco de la ley, en especial cuando estaban siendo saboteados por los enemigos del progreso social.
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Por ejemplo: Allende mantuvo la libertad de prensa, a pesar de que la prensa era de magnates como Agustín Edwards, y era usada como una máquina de propaganda de la CIA. Castro sabía el valor de la amenaza de violencia y, en un gesto simbólico, le dio a Allende un Kalashnikov que acabaría usando, no en sus enemigos, sino en sí mismo. Castro, quien ya había sobrevivido más de 300 conspiraciones para asesinarlo, no vio el compromiso de Allende con la ley como altruismo, sino como estupidez. Fidel dejó Chile diciendo: «Todos los sistemas sociales caducos, cuando estaban próximos a ser abolidos se defendieron. Y se defendieron con tremenda violencia a lo largo de la historia... ¡Regresaré a Cuba más revolucionario de lo que vine! ¡Regresaré a Cuba más extremista de lo que vine!» Además, la Unión Soviética dudaba al momento de apoyar de forma financiera al gobierno de Allende, creían que estaba condenado, precisamente por
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su compromiso con la constitucionalidad y la no violencia. Aun así, Allende mantuvo la fe hasta el último instante, inquebrantable a pesar del mundo que anticipaba. Para el año 1972, la economía estaba, ciertamente, gritando. Por culpa del bloqueo corporativo de Chile, cuando las máquinas se rompían o los camiones se averiaban, no había partes para arreglarlos; se estima que un tercio del transporte chileno necesitaba reparaciones. Esto fue a propósito. El embajador estadounidense en Chile, Edward Korry, dijo: «Ni un solo tornillo ni una sola tuerca van a entrar al Chile de Allende. Haremos todo lo posible por condenar a Chile y a los chilenos a la mayor pobreza y privación». Esto también dificultó Cybersyn, ya que la mayoría de computadores y telecomunicaciones eran construidos por compañías estadounidenses, la falta de recursos complicó Cybersyn
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y tuvieron que ponerse creativos. En ese momento, todo el programa de sabotaje era clandestino, con un frente manejado por Nixon, un frente manejado por las compañías estadounidenses y la CIA en un tercer frente. Es muy difícil usar un simulador económico con todas estas variables en juego, y los informáticos, chilenos y británicos, que programaban CHECO nunca lograron entender por qué los números siempre salían alterados. Todo este sabotaje y financiamiento secreto llegaron a un punto crítico, en octubre de 1972, con lo que inicia como un paro de camioneros. En general, los paros se relacionan con la acción proletaria de izquierda contra sus empleadores. Este paro, en cambio, era de los empleadores contra la izquierda: protestaban la creación de una compañía nacional de transporte, que competiría con ellos. Dueños de todas las industrias se unieron al paro: cerraron las puertas de sus negocios y las fábricas privadas; bloquearon y vandalizaron autopistas e infraestructura. La violencia se tomó las calles
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provocada por, nada menos, que grupos fascistas entrenados, financiados e infiltrados por la CIA. La situación era mala. Pero, ahí sucede algo que nadie había predicho: la izquierda se unió a Allende para prevenir el colapso económico. Los trabajadores se alzaron, determinados a no permitir que los empresarios destruyeran el gobierno de Allende, que había beneficiado tanto al proletariado. Los camioneros, desafiantes de sus jefes, continuaron sus rutas. Las fábricas comenzaron a comunicarse y a compartir recursos, para mantener la producción. La izquierda radical, facciones que, al principio, se oponían a las políticas moderadas de Allende, levantaron armas para defender las fábricas de sabotajes por parte de las pandillas de mercenarios de derecha. También expropiaron, por la fuerza, fábricas cerradas por sus dueños, algo que Allende no quiso hacer. Este, también, es el momento de brillar de Cybersyn, las redes que Flores y su equipo construyeron le permitieron a los líderes estar en contacto para mantener la producción
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a pesar de cortes en líneas telefónicas o autopistas. Sin la red, octubre del 72 probablemente habría sido el último mes de Allende en la presidencia. Incapaz de destruir al gobierno, como lo habían planeado, la derecha se vio empatada por la izquierda y Allende, sin opciones, se vio forzado a pedir intervención militar para terminar el paro. A cambio, querían posiciones en el gabinete de su gobierno. Allende no tuvo mucha elección y aceptó. El año siguiente, los mismos hombres de uniforme, toman control de la capital. Por la fuerza. Aun así, el paro de octubre demostró el poder de una Izquierda unida, a pesar de los 100 millones de dólares de la CIA, la propaganda anti allendista y la solidaridad entre los capitalistas contra la izquierda. Durante el año siguiente, Cybersyn siguió consolidando sus datos, pero, en algún momento, la presión económica impuesta en Chile pudo más. Nixon previno
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cualquier inversión extranjera en Chile mientras Allende fue presidente. Mientras tanto, la CIA y las asociaciones empresariales podían seguir financiando organizaciones anti allendistas, propaganda y asegurarle a los militares que los Estados Unidos veían con buenos ojos un cambio de líder. El 11 de septiembre, los militares tomaron control de la capital y bombardearon el palacio de gobierno. Rehusando ser capturado con vida, Allende se suicidó. La democracia en Chile terminó entre los gritos de las explosiones, las balas y las últimas palabras de Allende, que fueron transmitidas por la radio: Con el general Pinochet en el poder miles de izquierdistas fueron asesinados. Cientos de miles fueron secuestrados, arrestados, aprisionados
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y torturados. Un mensaje secreto de la casa blanca, de dos días después de la muerte de Allende, decía: «El gobierno de los Estados Unidos quiere dejar claro su deseo de cooperar con la junta militar, y de asistirla en la forma que sea apropiada". "Damos la bienvenida a los deseos del General Pinochet de fortalecer los lazos entre Chile y los Estados Unidos». Entre los aprisionados estaba Fernando Flores. Beer huyó del país, pero utilizó su red internacional y trabajó con organizaciones de derechos humanos para sacar a sus antiguos colegas de los campos de concentración de Pinochet. Flores, al final, fue liberado y se fue a vivir a California, donde estudió e inició su carrera como consultor empresarial. Le entregaron la economía chilena a los "Chicago Boys", un grupo de economistas que habían estudiado bajo la tutela de Milton Friedman. Se pusieron a trabajar en eliminar todas las reformas de Allende, incluyendo la eliminación de programas sociales,
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la reprivatización de fábricas, la venta de tierra de cultivo a multinacionales agrícolas, y, por supuesto, congelar los sueldos de los trabajadores chilenos; para luego abolir el sueldo mínimo. Recibieron a las multinacionales estadounidenses con los brazos abiertos. Algunos dicen que ellos salvaron Chile lo que, en cierta forma, es cierto: lo salvaron de los chilenos y se lo regresaron a los que causaron la crisis. Mientras la subvención habitacional, de la salud y educacional fueron eliminadas, la pobreza aumentó; los servicios básicos, vendidos al mejor postor; y la inversión extranjera pudo volver. Las inversiones ahora eran protegidas en las calles por los soldados y los vehículos blindados de un régimen militar. El Cibersocialismo estaba muerto--asesinado. Solo para luego aparecerse como fantasma, como aquí. Solo un cuerpo parcial:
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la mitad en este mundo y la otra mitad en otro. Nuestro mundo es ese donde los líderes de estado median, en secreto, entre corporaciones y espías. Ese donde dicen una cosa en público, y hacen otra, en privado. Ese mundo, donde el cinismo es mucho más razonable que la fe. Salvador Allende mantuvo la fe. Y, enfrentado a todo lo que vio, aun así, eligió el sacrificio, en vez del compromiso--no para este mundo, sino para el otro que no ha nacido. En su muerte, saltó de nuestro mundo de nocivas máquinas imperialistas, de secretos, y de reducción repetitiva. El Cibersocialismo está muerto. Roto, todavía. Pero cada una de sus piezas sigue aquí: por el momento, mecanizadas para espiar, para guíar misiles, para hacer entregas, para darte más de lo mismo
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igual que ayer, y para servir a los mismos intereses conspirantes que, en el pasado, las desmantelaron. Al igual que hace 50 años, aún nos queda la pregunta del diseño: el diseño no solo de máquinas, sino de futuros; y de las máquinas que hacen futuros. Él decía que no saldría vivo. Que moriría defendiendo la constitución. Cumplió su palabra.

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