The Search For D. B. Cooper

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Un escape atrevido en paracaídas desde un 727 en vuelo en alguna parte entre Reno... Una búsqueda del avión fue hecha inmediatamente... No sabemos quién era él, de dónde vino, o a dónde fue. Espero que sigamos buscando hasta que lo encontremos o descubramos que pasó. La búsqueda de D. B. Cooper Capítulo 1: El Secuestro En la tarde del 24 de noviembre de 1971, un hombre de mediana edad que llevaba un maletín entró al Aeropuerto Internacional de Portland y compró un boleto de ida a Seattle, Washington. El hombre se identificó como Dan Cooper y, con otros 36 pasajeros y un personal de 6, abordó el vuelo 305 de Northwest Airlines. Una vez abordo, Cooper se puso cómodo en medio de la última fila de asientos en el lado derecho de la cabina. Él ordenó una bebida y fumó un cigarrillo porque eran los setentas. Una vez el vuelo partió, Cooper se volteó y le dio un sobre a la auxiliar de vuelo Florence Schaffner.
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Dentro del sobre, había una nota con un mensaje escrito a mano diciendo que él tenía una bomba. Schaffner se sentó a su lado y entrevió lo que parecían ser ocho palos de dinamita dentro de su maletín. Las demandas de Cooper eran simples. Él quería $200,000 dólares en efectivo y cuatro paracaídas. También pidió un camión de combustible listo para reabastecer al avión una vez aterrizaran en Seattle. Si no cumplían con sus demandas, él amenazó con "hacer el trabajo". Una vez el vuelo estaba en el aire, Schaffner fue a informar al personal de cabina mientras otra auxiliar de vuelo, por el nombre de Tina Mucklow, se quedó al lado de Cooper. Usando el teléfono en la parte trasera de la cabina, Mucklow actuó como un intermediario entre Cooper y el resto del personal del vuelo por el resto del secuestro. Durante la siguiente hora y media, el vuelo 305 mantuvo un patrón de espera cerca de Seattle mientras autoridades locales y federales luchaban para conseguir el rescate así como los cuatro paracaídas. 10,000 billetes de $20 dólares fueron recolectados de un banco local mientras el dueño de una escuela de paracaidismo cercana suplía los paracaídas.
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A las 5:45 P.M., más de 2 horas pasadas del aterrizaje programado, el vuelo 305 finalmente aterrizó en Seattle. En este punto, ya había atardecido, y el avión fue llevado a una sección remota de la pista. Una vez el vuelo se detuvo, ambos el rescate y los paracaídas fueron entregados a Mucklow, quién entonces los trajo de regreso abordo. A cambio, Cooper permitió a dos de las auxiliares de vuelo así como a los pasajeros a desembarcar. Muchos de ellos no se habían dado cuenta de que el vuelo había sido secuestrado. Con el rescate pagado y solo cuatro miembros del personal a bordo, Cooper le dijo a Mucklow que le informe al capitán de que él quería volar a la Ciudad de México. Ellos deberían volar con el equipo de aterrizaje desplegado, las aletas a 15 grados, y bajo 10,000 pies. Las luces en la cabina deberían estar apagadas y la escalera ventral, la cual se abre desde la parte inferior del fuselaje, debería mantenerse extendida. Dos demandas de Cooper no pudieron satisfacerse. Primero, la configuración de vuelo que pidió no permitiría a un vuelo sin escalas a la Ciudad de México. Por eso, Cooper propuso una parada para reabastecer combustible en Phoenix, Yuma o Sacramento
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antes de que todos se pusieran de acuerdo en Reno, Nevada. Segundo, no era posible partir con la escalera ventral extendida. Cooper acordó con retraer las escaleras bajo la condición de que Mucklow se quedara a su lado y le enseñara cómo extenderlas una vez iniciado el vuelo. Estacionados cerca de dos horas por complicaciones con el reabastecimiento de combustible, el vuelo 305 estaba de vuelta en el aire a las 7:36 P.M. Menos de 5 minutos después, Cooper dijo a Mucklow que fuera a la cabina y que, a partir de ese punto, él no fuera molestado. La ultima vez que ella vio a Cooper, él estaba parado en la mitad del pasillo como si se estuviera preparando para saltar. Mucklow se unió al resto del personal, bloqueó la puerta de la cabina detras de ella, y cerca de 3 horas después, el vuelo 305 aterrizó a salvo en Reno. Una vez el vuelo se detuvo, el personal fue cuidadosamente a la parte trasera de la cabina, pero no habían señales de Cooper o la bomba. La escalera fue extendida a medio vuelo y ligeramente dañada al aterrizar. Parecía que solo había una explicación a la ausencia del secuestrador.
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En algún punto, entre Seattle y Reno, Cooper se puso un paracaídas, caminó a las escaleras y saltó hacia la oscuridad de la noche. Capítulo 2: La Cacería Comienza Tan pronto como se hizo claro que Cooper ya no estaba abordo, decenas de agentes del FBI se reunieron en la aeronave, solo para descubrir una cantidad decepcionante de evidencia. Una corbata negra con clip... ...8 colillas de cigarrillos... ...y dos de los cuatro paracaídas fue todo lo que Cooper dejó. Evidentemente, él se llevó el pago y el maletín con él. En entrevistas de la noche del secuestro, Cooper fue descrito por el personal y pasajeros como un hombre blanco con ojos de color café y pelo oscuro. Parecía estar a la mitad de sus años cuarenta y vestía una gabardina oscura, traje oscuro, camisa blanca, corbata negra y zapatos oscuros. Pronto después de abordar, él también se había puesto unos lentes de sol. A partir de esta descripción, el FBI produjo los primeros de varios bocetos. Antes de que pudieran empezar una búsqueda, el FBI tenía que averiguar
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cuando Cooper abandonó la aeronave. Pero eso era más fácil dicho que hecho. Ninguno de los cuatro miembros del personal vieron a Cooper saltar ni los pilotos de los dos aviones de caza, que escoltaron el vuelo entre Seattle y Reno. Lo cual no es muy sorprendente pues era la mitad de la noche. Aunque, el personal de vuelo reportó algo raro. La última comunicación con el secuestrador ocurrió aproximadamente a las 8:05 P.M. cuando el personal uso el intercomunicador para ofrecer asistencia, la cual Cooper declinó. Dentro de los próximos 10 minutos, el personal experimentó lo que ellos describieron como una oscilación o vibración de la aeronave. En ese momento, el personal sospechó que habría sido producto del salto de Cooper, y una recreación subsecuente del secuestro apoyó esa conclusión. Okay, ese fue el cuándo, pero ¿qué pasó con el dónde? Aunque Cooper fue muy explícito con la configuración y destino del vuelo, él nunca especificó alguna ruta específica. De hecho, Cooper fue tan impaciente con el lento reabastecimiento de combustible en Seattle que no hizo caso a la petición del capitán a organizar un plan de vuelo y simplemente le dijo
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"ponga el espectáculo en camino". Por eso, el capitán escogió volar por una ruta aérea conocida como Victor 23 sin opinión de Cooper. Usando Victor 23 como guía, autoridades estimaron que la ubicación más probable del vuelo a la hora aproximada del salto: alrededor de 40 kilómetros al norte de Portland. Y así, al amanecer, el FBI montó una increíble operación de búsqueda utilizando helicópteros, aviones y tropas terrestres. El problema era, incluso si el el punto de escape estimado fue acertado, la zona de aterrizaje (o caída) de Cooper era mucho más difícil de precisar. El área de búsqueda definida vagamente cubría un vasto tramo montañoso, ocluido por un denso bosque, así que verdaderamente era como buscar una aguja en un pajar. Aparte del terreno difícil, la búsqueda fue aún más complicada por bajas temperaturas y clima inclemente que persistió durante días. A pesar de sus mejores esfuerzos, las autoridades nunca lograron encontrar un solo rastro de Cooper ni de los artículos que había traído. Capítulo 3: Seguir el Dinero
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Habiendo hecho poco o ningún progreso a principios de Diciembre, el FBI llevó su atención al rescate de $200,000 dólares. El dinero había sido recolectado del Primer Banco Nacional de Seattle, que mantuvo un paquete de rescate de $250,000 dólares solo para tal ocasión. Debido a esto, los números de serie de los 10,000 billetes de $20 dólares entregados a Cooper habían sido documentados de antemano. Una lista completa de los cuales se hizo rápidamente disponible para instituciones financieras, agencias gubernamentales y el público general. La intención era hacer tan difícil como sea posible para Cooper gastar su dinero. Northwest Airlines y varios periódicos incluso comenzaron a ofrecer recompensas a cualquiera que pueda encontrar una nota con un número de serie registrado. A pesar de estos esfuerzos, nadie lo hizo. Eso es hasta casi una década después. A principios de 1980, un niño llamado Brian Ingram estaba construyendo una fogata en una pequeña playa en el sur de Washington Mientras cavaba en la arena, Ingram descubrió tres paquetes de efectivo por un total de $5,880 dólares.
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Habiendo escuchado sobre el infame secuestro, los padres de Ingram trajeron los paquetes severamente degradados al FBI. Los billetes fueron inspeccionados, y efectivamente los números de serie coincidían con los del rescate. Sin embargo, una vez que la emoción disminuyó, el dinero logró crear muchas más preguntas de las que respondió. La más significativa de las cuales fue ¿cómo? ¿Cómo terminó el dinero tan lejos de la zona de caída? Mirando este mapa, puede ser tentador pensar que Cooper simplemente dejó caer algo del dinero, que luego cayó al río Lewis. Los paquetes podrían haber sido transportados río abajo por el río Columbia antes de finalmente ser llevado a tierra en Tina Bar, el cual es el nombre de la playa ¡¿Coincidencia?! Sí, coincidencia. De todos modos, el problema con esta idea es que el río Columbia fluye en la dirección opuesta. Esto ha llevado a algunos, incluidos miembros del FBI, a reevaluar la zona inicial de la caída. Por ejemplo, si la zona de caída estaba mucho más al sureste, cerca de un río llamado río Washougal, es concebible, aunque improbable, que el dinero flotó hasta Tina Bar.
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Alternativamente, los paquetes pudieron simplemente haber aterrizado en la playa si la ruta de vuelo estaba más hacia el oeste. Aun así, explicaciones naturales luchan por explicar cómo tres independientes, potencialmente en caída libre y/o flotación libre, paquetes de efectivo terminaron exactamente en el mismo lugar en la misma playa. Para complicar las cosas, sedimento del lecho del río fue excavado y arrojado a Tina Bar como parte de una operación de dragado en 1974. Y, según un análisis, el dinero fue descubierto sobre esta capa de sedimento. Si es cierto, eso significaría el dinero llegó a Tina Bar en algún momento después de 1974. Pero una reevaluación de ese análisis encontró que lo que se creía que era una capa de sedimento depositado en realidad podría haber sido una capa de arcilla perfectamente natural. No solo eso, sino el sedimento fue claramente abandonado a cierta distancia de donde se descubrió el dinero. Además, cuando Ingram descubrió los paquetes, las ligas de goma que los mantenían unidos todavía estaban intactas. Esto es significante porque experimentos realizados en 2009
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revelaron que esta marca de gomas no podía soportar la exposición al aire libre o al agua por más de un año. Entonces, a menos que los paquetes estén de alguna manera protegidos de los elementos, deben haberse enterrado en Tina Bar dentro de un año del secuestro. La explicación más probable, por lo tanto, parece ser que Cooper u otra persona deliberadamente enterró el dinero. ¿Sobrevivió Cooper y enterró el dinero él mismo? ¿Alguien más enterró el dinero después de tropezar con los restos de Cooper? Si hay una explicación que no requiere intervención humana, se las arregló para eludir a los investigadores por décadas. Basta decir que esto es un misterio dentro de otro. Desde el descubrimiento de Ingram en 1980, ambos Tina Bar y los terrenos alrededor del río Washougal han sido sometidos a numerosas búsquedas. Pero, a la fecha, no ha habido señal de Cooper ni el resto del dinero. Capítulo 4: Un Salto de Fé Desde el principio, fue asumido por muchos que Cooper no sobrevivió a su atrevida fuga.
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No sería una muy emocionante conclusión de esta historia, pero eso es lo que pasa con las historias, por lo general, son mucho más emocionantes que la realidad. Si bien no hay evidencia sólida para ni contra la supervivencia de Cooper, la suposición de que cayó a la muerte no es sin mérito. Cuando Cooper saltó a la oscuridad, el vuelo 305 estaba surcando a través de una tormenta a aproximadamente 170 nudos, 10,000 pies sobre el sur de Washington. El viento era tan violento que arrancó una pancarta desde la escalera ventral, que luego se recuperó en 1978 casi directamente debajo de la ruta de vuelo estimada. Decir que Cooper no estaba vestido para la ocasión sería una desestimación. El suelo debajo de él, mientras tanto, estaba oscurecido por múltiples capas de nubes, lo que probablemente significa que Cooper saltó sin saber su ubicación precisa. Incluso si pudiera ver el suelo y tenía una zona de caída específica en mente, el paracaídas que seleccionó no era direccionable. Es decir, no habría podido dirigir su descenso hacia un punto de aterrizaje específico. Por lo tanto, excluyendo cualquier posible coordinación con un cómplice estacionado en el suelo.
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Mientras que Cooper expresó alguna familiaridad con paracaídas, su nivel de competencia real está a debate. Se cree ampliamente que Cooper exigió dos pares de paracaídas dos primarios y dos reservas, para hacer creer a las autoridades que tenía la intención de tomar un rehén. Eso es precisamente lo que sucedió pues el FBI contemplaba pero finalmente decidió contra el sabotaje de los paracaídas ya que no querían arriesgar la vida de un civil inocente. Pero en su apuro por obtenerlos, sin querer proporcionaron Cooper con un paracaídas no funcional destinado a fines de entrenamiento. Este percance parece haber pasado desapercibido por Cooper porque ese paracaídas falso fue uno de los dos desaparecidos del avión. No solo eso, sino que Cooper eligió el paracaídas más viejo y técnicamente inferior de los dos principales provistos. Entonces, en ambos casos, parece que Cooper tomó la peor decisión posible. Pero hay otras maneras de interpretar esta información. Por ejemplo, es posible que Cooper haya usado el paracaídas falso, no como reserva, pero como un medio para asegurar la bolsa de dinero.
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De hecho, eso es precisamente lo que Cooper trató de hacer con el paracaídas de reserva funcional. Primero, trató de colocar el dinero en el dosel del paracaídas antes de quitar algunas de las lineas de suspensión y envolverlas alrededor de la bolsa. ¿Tal vez usó el paracaídas falso para un propósito similar? Y la decisión de usar el paracaídas primario más viejo no es necesariamente indicación de inexperiencia. También podría ser un signo de familiaridad porque el paracaídas que dejó atrás era uno de lujo civil mientras el que usó fue un paracaídas militar. El argumento es que Cooper podría haber sido entrenado como, digamos, un paracaidista militar, y eligió el paracaídas militar más antiguo porque ese era con el que estaba más familiarizado. Y hay al menos otra razón para sospechar que Cooper tenía antecedentes militares. Mientras el vuelo estaba en un patrón de espera cerca de Seattle, Cooper mencionó que la base McChord de la Fuerza Aérea estaba a solo 20 minutos del aeropuerto de Seattle-Tacoma. En ese momento, esa fue una evaluación precisa y podría sugerir un trasfondo militar. Aparte de las posibles conexiones militares, Cooper incluso pudo tener enlaces a la Agencia de Inteligencia Central.
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Verás, el tipo de avión que Cooper eligió para secuestrar, un Boeing 727 también fue usado por la CIA para soltar secretamente agentes y suministros durante la Guerra de Vietnam. Una tarea para la cual el Boeing 727 era únicamente calificado por su distintiva escalera. Entonces es bastante seguro asumir que Cooper eligió para secuestrar un Boeing 727 específicamente porque proporcionó un medio de escape relativamente seguro. Si se enteró de esto por la CIA o pensó en esa conclusión independientemente, es otra pregunta. Sin embargo, el hecho de que Cooper eligió secuestrar un vuelo operado por Northwest Airlines fue aparentemente una casualidad. Cuando Tina Mucklow le preguntó a Cooper sobre sus motivos, él respondió: "No es porque tenga rencor hacia su aerolínea, es solo porque tengo rencor". Aclaró además que el vuelo 305 coincidió en estar en el lugar correcto en el momento correcto. Aún así, está claro que Cooper vino preparado. Parecía saber mucho sobre aviación. Aparentaba estar familiarizado con el terreno local. Mantuvo un perfil bajo para evitar el pánico.
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Se cubrió los ojos con unos lentes para ocultar su identidad. Dejó muy poca evidencia detrás. Y exigió cuatro paracaídas para forzar la asunción de que estaba tomando un rehén. Incluso fue lo suficientemente astuto como para llevarse la nota que inicialmente dió a Florence Schaffner. Aparte del nombre que escribió en su boleto de avión, no hay otras muestras de la letra de Cooper. Pero a pesar de toda su planificación y astucia, parece que Cooper no pensó lo suficiente sobre su escape. No solo no especificó una ruta, sino que fue obligado a hacer un cambio de destino de último minuto de la Ciudad de México a Reno. Pudo demandar equipo de paracaidísmo más apropiado, como un par de botas, un casco o un traje de salto. Incluso pudo haber especificado el rescate para ser entregado en denominaciones más grandes para hacerlo más ligero y menos engorroso de llevar. Presumiendo que sobrevivió a la caída y llegó a salvo al suelo, entonces tendría que abrirse camino a través de un denso bosque parcialmente cubierto de nieve con nada más que mocasines y una gabardina a finales de Noviembre. Tengo la clara impresión de que la fuga de Cooper fue mucho más que un salto de fé
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que un salto ejecutado cuidadosamente. Por otro lado, las autoridades nunca recibieron un informe de personas desaparecidas coincidiendo con la descripción de Cooper después del secuestro. Esto podría sugerir que sobrevivió y que él rápida y silenciosamente reanudó su rutina normal. Además, otros secuestradores han realizado acrobacias similares, y muchos de ellos sobrevivieron incluso si fueron aprehendidos rápidamente. Finalmente, la explicación más simple de cómo tres paquetes de efectivo terminaron en Tina Bar es la intervención humana. Al final del día, la mayor parte de esto se basa en nada más que suposiciones. Sin ninguna evidencia concreta del fallecimiento de Cooper, deja la puerta abierta a la propuesta mucho más emocionante de que, de hecho, sobrevivió. Capítulo 5: Los Sospechosos Para cuando la prensa se enteró del secuestro, el FBI ya había comenzado a investigar a algunos posibles sospechosos. Entre ellos había un hombre en Portland con las iniciales D. B. y apellido Cooper. Este Cooper fue eliminado rápidamente como sospechoso pero, debido a una confusión de la prensa,
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el nombre Dan Cooper fue confundido por D. B. Cooper, y el resto es historia. Si bien Dan Cooper es probablemente un seudónimo, hay una serie de cómics del mismo nombre. El cómic está escrito en francés y trata de un piloto canadiense llamado Dan Cooper. Si bien el cómic no fue traducido al inglés ni vendido en los Estados Unidos antes de 1971, estaba disponible en Canadá, que tiene una gran población de habla francesa. Dado que los acentos estadounidenses y canadienses pueden ser difíciles de distinguir es posible que Cooper, quien fue descrito como no tener acento discernible, era un canadiense bilingüe. Esto incluso podría ser apoyado por algo que Cooper podría haber dicho. Verás, cuando el capitán transmitió las demandas de Cooper al control de tráfico aéreo, él usó la frase "moneda estadounidense negociable". Parece dudoso que un ciudadano estadounidense especificaría "moneda estadounidense", entonces quizás Cooper no era estadounidense. El problema es que no sabemos si esta es una cita directa de Cooper o paráfrasis del capitán.
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Por ejemplo, notas tomadas por la tripulación durante el secuestro meramente contienen la frase "moneda negociable". Mientras que los testimonios proporcionados por la tripulación después del secuestro incluían frases como "$200,000 dólares en efectivo" y "moneda estadounidense circulada". Entonces Cooper podría haber sido canadiense, y podría haber tomado su nombre de los cómics de Dan Cooper, tal como podría haber sido estadounidense, y podría haber tomado su nombre de algo o de alguien más. Ha pasado casi medio siglo desde que se produjo el secuestro y, en ese momento, miles de sospechosos han sido cuestionados e investigados. Obviamente sería imposible cubrirlos a todos aquí, pero echemos un vistazo a algunas de las personas que, en algún momento u otro han sido sospechados de ser D. B. Cooper. Robert Rackstraw se convirtió en sospechoso en 1978, y, en la superficie, parece un candidato sólido. Fue un decorado paracaidista del ejército y piloto de helicóptero. Tenía experiencia con explosivos. Tenía un extenso historial criminal. Tenía un tío llamado John Cooper, quien era un ávido paracaidista.
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Fue expulsado del ejército sólo unos meses antes del secuestro, lo que podría sugerir un motivo. Después de todo, el secuestrador dijo que tenía rencor. Cuando era confrontado por periodistas e investigadores privados, Rackstraw no confirmaría ni negaría que era D. B. Cooper. En lugar, diría cosas como "podría haber sido" o "no me descartaría". Por otro lado, Rackstraw tenía ojos claros, que Cooper no tenía. Más significativamente, Rackstraw tenía solo 28 años de edad en el momento del secuestro. Esto está fuera del rango de edades reportado por la tripulación y los pasajeros. La mayoría de los cuales creyeron a Cooper estaba en sus cuarenta y tantos años. Kenneth Christiansen primero se convirtió en sospechoso en 2003 cuando su hermano notó ciertos paralelos entre él y Cooper. Christiansen había servido brevemente como paracaidista en la Segunda Guerra Mundial y, desde 1953, había trabajado para Northwest Airlines como mecánico y auxiliar de vuelo. El tenía 45 años en el momento del secuestro. Era zurdo, que pudo haber sido Cooper.
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Por ejemplo, Cooper usó su mano izquierda para interactuar con su maletín, y la corbata con clip que dejó a bordo se fijó con un broche de corbata aplicado desde la izquierda. Poco antes de morir en 1994, Christiansen supuestamente le había dicho a su hermano: "Hay algo que debes saber, pero no puedo decírtelo". Después de su fallecimiento, su familia descubrió más de $200,000 dólares en sus cuentas bancarias. Para colmo, Florence Schaffner declaró que las fotografías de Christiansen tenía un gran parecido con Cooper. Por otro lado, Christiansen no coincide con la descripción física de Cooper. Era más bajo y más ligero. Mientras Schaffner le veía un gran parecido ella comentó que Cooper tenía más cabello, y eso es apoyado por los bocetos. Y no había nada sospechoso sobre las grandes sumas de dinero que simplemente se había ganado vendiendo terreno. Richard McCoy se convirtió en sospechoso en 1972 cuando secuestró un Boeing 727 y escapó a través de la escalera, como D. B. Cooper. Debido a la superposición en tiempo significativa entre los dos secuestros,
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algunos creen que deben haber sido cometidos por la misma persona. McCoy usó un nombre falso. Usó una granada de mano falsa para amenazar a la tripulación. Usaba notas escritas a mano para emitir sus demandas. Tanto McCoy como Cooper usaron la frase "sin cosas divertidas" como advertencia a la tripulación. McCoy exigió $500,000 dólares en efectivo y cuatro paracaídas. McCoy también se escapó por la parte trasera del avión una vez que pasaron por su ciudad natal en el estado de Utah. Aparte del modus operandi similar, McCoy también había servido en la guerra de Vietnam como experto en demoliciones y piloto de helicópteros. McCoy realmente sobrevivió a la caída y logró evadir a las autoridades por dos días completos antes de ser detenido y sentenciado a 45 años de prisión. Antes de su muerte en 1974, McCoy se rehusó a confirmar o negar que él era D.B. Cooper. Por otra parte, McCoy era un ávido paracaidista recreativo e incluso vino preparado con un casco de paracaidismo y un traje de salto. Él dió instrucciones muy específicas sobre la ruta de vuelo. Además de la granada de mano falsa, McCoy también usó una pistola descargada para amenazar a la tripulación.
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Falló en recuperar una de las notas que le había dado a una azafata. Solo tenía 29 años en el momento del secuestro. Y las tres auxiliares de vuelo estaban bastante seguras de que McCoy no era Cooper. Si bien hay paralelos significativos entre estos dos casos, McCoy simplemente podría haber sido un imitador quien habría leído sobre D. B. Cooper en las noticias. Duane Weber se convirtió en sospechoso en 1995 cuando, poco antes de su muerte, supuestamente le dijo a su esposa: "Tengo un secreto que decirte. Soy Dan Cooper." Después de su confesión en el lecho de muerte, la viuda de Weber recordó una serie de detalles fascinantes. Ella dice haber encontrado una bolsa de banco parecida a la usada en el secuestro. Ella afirma que Weber había sufrido una lesión en la rodilla después de saltar de un avión. Weber supuestamente tuvo una pesadilla sobre dejar sus huellas digitales en la escalera ventral. Y un año antes del dinero fue descubierto en Tina Bar, Weber presuntamente había hecho una visita rápida a la misma ubicación Además, Weber era un veterano de la Segunda Guerra Mundial. Tenía un extenso historial criminal. Él coincidió con la descripción física. Y tenía 47 años en 1971.
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Por otra parte, las huellas dactilares de Weber no coincidieron con ninguna de las impresiones recogidas del vuelo 305. Aunque, para ser justos, no hay forma de saber si alguna de esas huellas en realidad pertenecen a Cooper. Además, el ADN de Weber no coincidía con una muestra de ADN recolectada del broche de la corbata. Pero, una vez más, no hay forma de saber si el ADN en el broche de la corbata en realidad vino del secuestrador y no alguien más. Lo que es tan frustrante es que el FBI probablemente tenía una mucho mejor fuente de ADN previamente. Si recuerdas, ocho colillas de cigarro fueron recogidas de la escena, y hay una buena probabilidad de que todas estaban bañadas en el ADN de Cooper. El problema es que esa evidencia se perdió en algún momento y no ha aparecido desde entonces. William Smith se convirtió en sospechoso por primera vez en 2018. Smith sirvió en la Marina en la Segunda Guerra Mundial y probablemente tenía experiencia con paracaidismo. Tenía 43 años en el momento del secuestro. Tenía ojos café oscuros. Él coincidió con la descripción física. Él compartió cierta semejanza con los bocetos, especialmente este bosquejo especulativo de un viejo D. B. Cooper.
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Un estudiante llamado Ira Daniel Cooper, quien fue asesinado en la Segunda Guerra Mundial, asistió a la misma escuela secundaria que Smith. Smith trabajó como maestro de patio para una compañía ferroviaria durante la mayor parte de su vida, pero en 1970 la empresa se declaró en bancarrota. Como consecuencia, Smith perdió su pensión, lo que podría sugerir un motivo. Podría, por ejemplo, haber desarrollado rencor hacia la industria aérea por su papel en provocar la caída de la industria del transporte ferroviario. Se especula aún más que Smith podría haber utilizado su conocimiento de las redes ferroviarias para súbasirse a un tren y escaparse sin ser detectado. Por otro lado, Smith pasó toda su vida en el noreste de los Estados Unidos. Dado que el secuestro ocurrió al otro lado del pais y fue cometido por alguien que, al menos, parecía estar familiarizado con el terreno local, Smith no es el candidato más ideal. Sin embargo, el hecho de que Smith trabajó como ferroviario es interesante. Verás, la corbata que dejó Cooper fue examinada recientemente con un microscopio electrónico que descubrió varias partículas metálicas. Algunas de estas partículas, especialmente titanio puro, fueron bastante raros en 1971.
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Esto podría sugerir que Cooper trabajó como gerente en algún tipo de instalación química o metalúrgica, o posiblemente un patio de ferrocarril. Si nada más, espero que esta selección limitada de sospechosos ilustre cuán difícil es estar seguro cuando tienes tan poca evidencia para trabajar. Estas cinco personas no se parecen en nada, sin embargo, cualquiera de ellos podría ser D. B. Cooper. ¿Cooper tenía realmente cuarenta y tantos años o simplemente parecía viejo para su edad? ¿Sirvió Cooper realmente en el ejército? ¿Cuál de estos bocetos se parece más a Cooper? En 2016, el FBI tuvo que admitir la derrota y cerró oficialmente el caso. A menos que alguien tropiece con los restos de Cooper o logre rastrear el resto del dinero, parece que hay pocas esperanzas de resolución. ¿Sobrevivió Cooper? No tengo idea. Pero mientras esa posibilidad no pueda ser descartada, la leyenda de D. B. Cooper sin duda persistirá.

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