The Search For D. B. Cooper

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Un atrevido escape en paracaídas desde un 727 alrededor de Reno... La búsqueda del avión se realizó inmediatamente... No sabemos quién era, de dónde venía, ni a dónde se fue. Yo espero que sigamos buscando hasta encontrarlo o descubrir qué pasó. La búsqueda de D. B. Cooper Capítulo 1: El Secuestro En la tarde del 24 de Noviembre de 1971, un hombre de mediana edad con una maleta entró al Aeropuerto Internacional de Portland y compró un boleto de ida a Seattle, Washington. El hombre se identificó como Dan Cooper y, junto a otros 36 pasajeros y una tripulación de 6, abordó el vuelo 305 de la aerolínea Northwest Airlines. Ya a bordo, Cooper se alojó en el medio de la última fila de asientos del lado derecho de la cabina. Pidió una bebida y fumó un cigarro porque eran los años 70. Una vez que el vuelo fue autorizado a despegar, Cooper se dio vuelta
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y le dio un sobre a la azafata Florence Schaffner. Dentro del sobre había una nota escrita afirmando que él tenía una bomba. Schaffner, dudando, se sentó a su lado y vió lo que parecían ser ocho cartuchos de dinamita en su maleta. Los pedidos de Cooper eran simples. Quería $200,000 en efectivo y cuatro paracaídas. También pidió un camión de combustible preparado para cargar la aeronave una vez aterrizaran en Seattle. Si fallaban en cumplir sus demandas, él amenazó que "haría el trabajo" Cuando el vuelo despegó, Schaffner fue a informar a la tripulación de cabina, mientras que otra azafata, Tina Mucklow, quedaba al lado de Cooper. Utilizando un teléfono al fondo de la cabina, Mucklow actuó como intermediaria entre Cooper y el resto de la tripulación durante el resto del secuestro. Durante la siguiente hora y media, el vuelo 305 mantuvo un patrón de espera cerca de Seattle mientras que las autoridades locales y federales corrían para procurar el dinero de rescate y los cuatro paracaídas. 10,000 billetes de $20 dólares fueron retirados de un banco local
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mientras que el dueño de una escuela de paracaidismo proporcionó los paracaídas. A las 5:45 de la tarde, más de dos horas después de su llegada estimada, el vuelo 305 aterrizó en Seattle. Para éste momento, ya había oscurecido, y la aeronave había sido llevada a una sección alejada de la pista. Cuando el vuelo se detuvo, el dinero y los paracaídas fueron entregados a Mucklow, quien los subió a bordo. A cambio, Cooper permitió que dos azafatas y todos los pasajeros desembarcaran. Muchos de los cuales no se habían dado cuenta del secuestro. Con el rescate pagado y solamente cuatro tripulantes a bordo, Cooper dijo a Mucklow que informara al capitán que quería ir a Ciudad de México. Debían volar con el tren de aterrizaje bajado, los flaps a 15 grados, y debajo de 3,048 metros. Las luces en la cabina debían quedar apagadas, y la escalera trasera, que se abre desde debajo del fuselaje, debía quedar extendida. Dos de las demandas de Cooper no podían satisfacerse. Primero, la configuración de vuelo que había pedido no permitiría un vuelo sin escalas hasta Ciudad de México.
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Como tal, Cooper propuso una parada por combustible en Phoenix, Yuma o Sacramento hasta que acordaron en Reno, Nevada. Segundo, no era posible despegar con la escalera ventral desplegada. Cooper aceptó retraer las escaleras con la condición de que Mucklow se quedara a su lado y le enseñara a extenderlas en el aire. Varados por casi dos horas debido a complicaciones con el repostaje, el vuelo 305 volvió a los cielos a las 7:36 P.M. Menos de cinco minutos después del despegue, Cooper ordenó a Mucklow que fuera a la cabina y que, de ahí en adelante, no lo molestaran. La última vez que ella vió a Cooper, él estaba parado en el pasillo como si se estuviera preparando para saltar. Mucklow se unió al resto de la tripulación, cerró la puerta detrás suyo, y 3 horas después, el vuelo 305 aterrizó en Reno. Cuando el vuelo se detuvo, la tripulación se acercó con cuidado hasta el fondo de la cabina, mas no había señal de Cooper ni de la bomba. La escalera trasera había sido extendida durante el vuelo y fue levemente dañada al aterrizar.
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Parecía que había una sola explicación para la ausencia del secuestrador. En algún punto, entre Seattle y Reno, Cooper se colocó un paracaídas, bajó las escaleras, y saltó al oscuro anochecer. Capítulo 2: La Cacería Comienza Apenas se hizo claro que Cooper ya no estaba abordo, docenas de agentes del FBI se adentraron a la aeronave, solo para descubrir una cantidad decepcionante de evidencia física. Una corbata negra con clip... ...ocho colillas de cigarro... ...y dos de los cuatro paracaídas fueron todo lo que Cooper dejó atrás. Evidentemente, se llevó el dinero y la maleta consigo. En entrevistas de la noche del secuestro, Cooper fue descrito como un hombre blanco con ojos marrones y pelo oscuro. Parecía estar en sus cuarentas y tenía una gabardina oscura, un traje oscuro, una camisa blanca, una corbata negra, y zapatos oscuros. Después de abordar, también se había puesto unas gafas. Basados en esta descripción, el FBI produjo el primero de varios bocetos.
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Sin embargo, antes de hacer una búsqueda, el FBI tenía que descifrar cuándo había saltado Cooper. Pero eso era más fácil dicho que hecho. Ninguno de los cuatro tripulantes vió a Cooper saltar del avión y tampoco los pilotos de dos aviones de caza, que escoltaron el vuelo entre Seattle y Reno. Lo cual no es sorprendente ya que era la mitad de la noche. Aún así, la tripulación reportó algo extraño. La última comunicación con el secuestrador se dio a las 8:05 P.M., aproximadamente, cuando la tripulación usó el interlocutor para ofrecer asistencia, la cual Cooper rechazó. Dentro de los siguientes 10 minutos, la tripulación experimentó lo que describieron como una oscilación o vibración de la aeronave. La tripulación sospechó que podría haber ocurrido por el salto de Cooper, y una subsiguiente recreación del secuestro apoyaba esa conclusión. Bien, sabemos el cuándo, pero, ¿y el dónde? Aunque Cooper había sido muy explícito sobre la configuración de vuelo y el destino, nunca especificó una ruta. De hecho, Cooper se impacientó tanto con el repostaje lento de Seattle que rechazó el pedido del capitán de hacer un plan de vuelo y simplemente le dijo que
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"pongan el show en camino." Como tal, el capitán decidió volar por una ruta conocida como Victor 23 sin opinión de Cooper. Utilizando Victor 23 como guía, las autoridades estimaron que la ubicación del vuelo más probable en el momento del salto era a 40 kilómetros al norte de Portland. Y así, al amanecer, el FBI montó una impresionante operación de búsqueda usando helicópteros, aviones y tropas en tierra. El problema era, que incluso con el punto de salto preciso, la zona de aterrizaje (o caída) de Cooper era mucho más difícil de estimar. La vagamente definida zona de búsqueda cubría una vasta extensión montañosa ocluida por un denso bosque, así que realmente era como buscar una aguja en un pajar. Aparte del terreno difícil, la búsqueda fue complicada aún más por las bajas temperaturas y el clima inclemente que se mantuvieron por días. A pesar de sus mejores esfuerzos, las autoridades nunca consiguieron encontrar un solo rastro de Cooper ni los objetos que se llevó consigo. Capítulo 3: Sigue el Dinero
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Habiendo hecho muy poco progreso, a principios de Diciembre el FBI centró su atención en los $200,000 del rescate. El dinero había sido retirado del Primer Banco Nacional de Seattle, el cual guardaba un paquete de rescate de $250,000 justamente para una ocasión como esta. Esto significaba que los números de serie de los 10,000 billetes entregados a Cooper habían sido documentados con anterioridad. Una lista completa de los mismos fue rápidamente puesta a disposición de instituciones financieras, agencias del gobierno y del público general. La intención era dificultarle a Cooper el uso de ese dinero. Northwest Airlines y varios periódicos incluso comenzaron a ofrecer recompensas a cualquiera que encontrara un billete con uno de esos números de serie. A pesar de estos esfuerzos, nadie lo hizo. Hasta casi una década después. A principios del año 1980, un joven llamado Brian Ingram, estaba armando una fogata en una playa del sur de Washington. Mientras cavaba, Ingram descubrió tres paquetes de dinero que sumaban $5,880.
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Habiendo escuchado acerca del famoso secuestro del avión, los padres de Ingram llevaron los dañados billetes al FBI. Estos fueron inspeccionados sin demoras y confirmaron que los numeros de serie concordaban con los del rescate. No obstante, una vez pasada la euforia del momento el dinero comenzó a crear más preguntas que las que respondía. La más importante era: ¿cómo? ¿Cómo había logrado ese dinero llegar tan lejos de la zona de salto? Mirando este mapa, podría pensarse que Cooper simplemente tiró parte del dinero, el cual cayó en el Río Lewis. Los paquetes luego pudieron haber sido arrastrados por la corriente del Río Columbia y finalmente haber encallado en Tina Bar, la playa donde fueron encontrados. Tina Mucklow. Tina Bar. ¡¿Coincidencia?! Sí, coincidencia. Como sea, el problema de esta idea es que el Río Columbia fluye en sentido opuesto. Esto ha llevado a algunas personas, incluyendo a miembros del FBI, a reconsiderar la zona de salto inicial. Por ejemplo, si la zona hubiera sido mucho más al sureste, cerca del río Washougal,
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es posible, aunque improbable, que el dinero hubiera flotado hasta Tina Bar. Alternativamente, los paquetes podrían simplemente haber aterrizado en la playa si la ruta de vuelo estuviera un poco más al oeste. Incluso entonces, las razones más posibles fallan en explicar cómo es que tres paquetes de dinero potencialmente en caída libre o a la deriva en el agua terminaron exactamente en el mismo lugar. Para complicar las cosas, el sedimento de lecho del río había sido excavado y depositado sobre Tina Bar como parte de una operación de dragado en 1974. Y, de acuerdo a un análisis, el dinero fue descubierto por encima de esta capa de sedimento. Si esto fuera cierto, significaría que el dinero llegó hasta ese lugar después de 1974. Pero un segundo examen de ese análisis descubrió que lo que creían era una capa de sedimento depositado podría haber sido tan solo una capa natural de arcilla. No solo eso, sino que el sedimento había sido depositado a una cierta distancia de donde se descubrió el dinero. Asimismo, cuando Ingram descubrió estos paquetes las bandas elásticas de los mismos estaban intactas.
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Esto es importante porque ciertos experimentos llevados a cabo en 2009 revelaron que esta marca de bandas elásticas no podía soportar la exposición al aire libre o el agua durante más de un año. Así que, a menos que hubieran estado protegidos de los elementos, debían haber sido enterrados menos de un año después de ser secuestrado el avión. Por lo tanto, la explicación más probable parece ser que Cooper o alguien más enterró el dinero de forma deliberada. ¿Acaso Cooper sobrevivió y enterró el dinero él mismo? ¿O alguien más lo enterró al encontrarse con su cuerpo? Si hay una explicación que no requiera intervención humana para sustentarse ha logrado eludir a los investigadores durante décadas. Es un misterio dentro de otro. Desde el descubrimiento de Ingram en 1980, la playa y la periferia del Río Washougal han sido buscados varias veces. Pero, hasta la fecha, no ha habido rastros de Cooper ni del resto del dinero. Capítulo 4: Un Salto de Fé Desde el comienzo, el consenso general había sido que Cooper no sobrevivió a su temeraria huida.
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Esa no sería una conclusión muy emocionante pero así son las historias, suelen ser más estimulantes que la realidad. Aunque no hay evidencia física que respalde o desmienta la supervivencia de Cooper, no sería descabellado creer que cayó hacia su muerte. Cuando saltó a la oscuridad, el vuelo 305 atravesaba una helada tormenta a aproximadamente 170 nudos, a 3048 metros sobre el sur de Washington. El viento era tan violento que arrancó una placa de las escaleras, la cual fue recuperada en 1978 casi exactamente debajo de la ruta de vuelo estimada. La vestimenta de Cooper estaba lejos de ser la adecuada para la ocasión. Además, el suelo bajo él estaba tapado por varias capas de nubes, así que probablemente saltó sin conocer su ubicación exacta. Incluso si hubiera podido ver el suelo y hubiera tenido una zona en mente, el paracaídas que eligió no se podía guiar. Es decir que no podría haber dirigido su descenso hacia un punto en particular. Imposibilitando cualquier tipo de coordinación con un posible cómplice en tierra firme.
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Aunque Cooper había expresado estar familiarizado con los paracaídas, su nivel de conocimiento es debatible. Se cree que pidió dos pares de paracaídas, dos primarios y dos de reserva, para hacer creer a las autoridades que quería saltar con un rehén. Eso fue exactamente lo que sucedió: el FBI consideró la idea de sabotear uno de los paracaídas pero finalmente fue descartada para no arriesgar la vida de un civil. Pero en la prisa de obtenerlos, sin quererlo le dieron un paracaídas no funcional de entrenamiento. Parece que Cooper no notó este detalle, dado que ese paracaídas falso era uno de los que faltaban en el avión. No solo eso, sino que Cooper eligió el paracaídas más viejo y técnicamente inferior de los dos primarios que le habían dado. Así que en ambos casos parece haber tomado la peor decisión posible. Pero hay otras formas de interpretar esta información. Por ejemplo, es posible que no haya usado el paracaídas falso como un respaldo, sino como una manera de asegurar la bolsa de dinero.
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De hecho, eso es exactamente lo que intentó hacer con la otra reserva. Primero, intentó colocar el dinero en el dosel del paracaídas y usar las cuerdas de suspensión para envolver la bolsa. Quizás usó el paracaídas falso con un fin similar. Y el haber usado el paracaídas primario más antiguo no es un signo de ignorancia necesariamente. También podría deberse a que le era más familiar, ya que el que dejó en el avión era de uso civil mientras que el que usó era militar. El argumento es que Cooper podría haber sido entrenado como paracaidista militar y eligió el paracaídas porque le resultaba más familiar. Y hay al menos un motivo más para creer que Cooper tenía un trasfondo militar. Mientras volaban en círculos cerca de Seattle, Cooper mencionó que la base McChord de la Fuerza Aérea estaba a tan solo 20 minutos del Aeropuerto Seattle-Tacoma. Ésa era una afirmación precisa que puede sugerir un trasfondo militar. Aparte de las conexiones potenciales con la Armada, Cooper podría haber tenido enlaces con la CIA.
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Verás, el tipo de aeronave que Cooper decidió secuestrar, un Boeing 727, también fue usado por la CIA para desplegar furtivamente agentes y suministros en la Guerra de Vietnam. Una tarea adecuada para el Boeing 727 debido a su distintiva escalera trasera. Así que es relativamente adecuado asumir que Cooper decidió secuestrar un 727 específicamente porque proveía un escape relativamente seguro. Que haya aprendido esto por la CIA o que haya llegado a esa conclusión por su cuenta es otra pregunta. Aún así, que Cooper haya decidido secuestrar un vuelo de Northwest Airlines, fue una aparente coincidencia. Cuando Tina Mucklow inquirió sobre los motivos de Cooper, él respondió: "No es que tengo rencor a su aerolínea, es solo porque tengo rencor." Luego aclaró que el vuelo 305 casualmente estaba en el lugar indicado en el momento indicado. Aún así, es claro que Cooper estaba preparado. Aparentaba saber mucho sobre aeronaves y aviación. Parecía estar familiarizado con la región. Mantuvo un perfil bajo para evitar pánico.
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Cubrió sus ojos con gafas para cubrir su identidad. Dejo muy poca evidencia detrás. Y pidió cuatro paracaídas para forzar la asunción de que estaba tomando un rehén. Incluso fue lo suficientemente inteligente para llevarse la nota que le dio a Schaffner. Aparte del nombre en su pasaje de vuelo, no hay otras muestras de la caligrafía de Cooper. Pero a pesar de su plan e inteligencia, parece que Cooper no prestó suficiente atención a su escape. No solo falló en especificar una ruta, sino que fue obligado a cambiar de destino de Ciudad de México a Reno. Pudo haber pedido equipo de paracaidismo más adecuado, como un casco, botas o un traje de vuelo. Hasta podría haber pedido billetes de mayor denominación para alivianar su peso y facilitar su traslado. Presumiendo que sí sobrevivió y aterrizó sano y salvo, él debería haber tenido que atravesar un denso y nevado bosque con una gabardina y mocasines. Siento la peculiar impresión de que el escape de Cooper fue más un salto de fé
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que un salto cuidadosamente ejecutado. Sin embargo, las autoridades nunca recibieron un reporte de desaparición que igualaba la descripción de Cooper después del secuestro. Esto puede sugerir que sí sobrevivió y que suave y silenciosamente continuó su rutina diaria. Más aún, otros secuestradores lograron hazañas similares y muchos de ellos sí sobrevivieron, incluso si fueron arrestados más tarde. La más simple explicación de cómo esos tres paquetes de efectivo llegaron a Tina Bar es intervención humana. Al final del día, todo esto está basado en nada menos que suposición. Sin evidencia concreta de la muerte de Cooper, la puerta hacia la proposición de que Cooper sobrevivió queda abierta de par en par. Capítulo 5: Los Sospechosos Para cuando la prensa escuchó sobre el secuestro, el FBI ya había empezado a investigar potenciales sospechosos. Entre ellos había un hombre con las iniciales D. B. y apellido Cooper. Este Cooper fue rápidamente eliminado como sospechoso, pero debido a un error de la prensa,
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el nombre Dan Cooper fue reemplazado por D. B. Cooper, y el resto es historia. Aunque Dan Cooper es probablemente un seudónimo, hay una serie de cómics bajo el mismo nombre. El cómic está escrito en francés y se basa en un piloto canadiense llamado Dan Cooper. Aunque el cómic no fue traducido al inglés ni vendido en los Estados Unidos hasta el 1971, estaba disponible en Canadá, la cual tiene una gran porción franco-parlante. Ya que los acentos estadounidense y canadiense son difíciles de distinguir, es posible que Cooper, quien fue descrito sin un acento discernible, era canadiense y bilingüe. Esto puede ser soportado por algo que Cooper podría haber dicho. Verás, cuando el capitán retransmitió las demandas al Control Aéreo, utilizó la frase "moneda estadounidense negociable". Parece dudoso que un estadounidense especifique "Moneda Estadounidense", así que tal vez Cooper no era estadounidense. El problema es, no sabemos si ésta es una verdadera frase de Cooper o parafraseado por el capitán.
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Por ejemplo, las notas tomadas por la tripulación durante el secuestro solo contienen la frase "moneda negociable", mientras que testimonios dados por la tripulación después del secuestro incluyen frases como "$200.000 en efectivo" y "dinero estadounidense circulado". Así que Cooper puede haber sido canadiense, y puede haber tomado su nombre de los Cómics Dan Cooper, al igual que puede haber sido americano y haber tomado su nombre de algo o alguien más. Casi 50 años han pasado desde el secuestro, y, durante ese tiempo, miles de sospechosos han sido investigados e interrogados. Obviamente sería imposible cubrir a todos aquí, pero veamos a los que en algún punto u otro, fueron sospechados de ser D. B. Cooper. Robert Rackstraw se hizo sospechoso en 1978, y, en la superficie, parece un buen candidato. Era un paracaidista y piloto de helicóptero decorado. Tenía experiencia con explosivos. Tenía varios antecedentes penales. Tenía un tío llamado John Cooper, quien era un skydiver ávido.
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Fue expulsado de la Armada solo meses antes del secuestro, lo cual puede sugerir un motivo. Después de todo, el secuestrador dijo que tenía resentimiento. Cuando confrontado por periodistas e investigadores, Rackstraw no confirmó ni negó que era Cooper. Él diría cosas como "Puede ser", o "No me quito de la ecuación". Por otro lado, Rackstraw tenía ojos claros, mientras que Cooper no. Más importante, Rackstraw solo tenía 28 años el día del secuestro. Esto está lejos del rango de edades reportado por la tripulación y pasajeros. Muchos creían que Cooper estaba en sus 40. Kenneth Christiansen se convirtió en sospechoso en 2003 cuando su hermano notó ciertos paralelos entre él y Cooper. Christiansen había servido como paracaidista en la Segunda Guerra, y desde 1953, trabajó para Northwest como mecánico y azafata. Tenía 45 años el día del secuestro. Era zurdo, lo cual Cooper podría haber sido.
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Por ejemplo, Cooper usó su mano izquierda para interactuar con su maleta, y la corbata con clip que dejó fue fijada con un nudo aplicado desde la izquierda. Poco antes de su muerte en 1994, Christiansen le había dicho a su hermano: "Hay algp que deberías saber, pero no te puedo decir." Luego de su fallecimiento, su familia descrubrió más que $200.000 en sus cuentas bancarias. Y para finalizar, Florence Schaffner afirmó que las fotografías de Christiansen se parecían mucho a Cooper. Del otro lado, Christiansen no igualaba la descripción de Cooper. Era de menor estatura y pesaba menos. Aunque Schaffner sí vio un gran parecido, remarcó que Cooper tenía más pelo, y eso es soportado por los bocetos compuestos. Y no había nada sospechoso sobre su dinero, que él había conseguido vendiendo terrenos. Richard McCoy se hizo sospechoso en 1972 cuando secuestró un Boeing 727 y escapó vía la escalera trasera, similar a D. B. Cooper. Debido al parecido significante entre los dos secuestros,
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algunos piensan que podrían haber sido la misma persona. McCoy usó un nombre falso. Usó una granada falsa para amenazar a la tripulación. Usó notas escritas para expresar sus demandas. Ambos McCoy y Cooper usaron la frase "nada de payasadas" como una advertencia a la tripulación. McCoy pidió $500.000 en efectivo y cuatro paracaídas. McCoy también saltó desde atrás del avión cuando pasaron sobre su pueblo natal en el estado de Utah. Aparte del modus operandi similar, McCoy también sirvió en Vietnam como experto en demolición y un piloto de helicóptero. McCoy logró sobrevivir la caída y evadir las autoridades por dos días completos antes de ser arrestado y sentenciado a 45 años en prisión. Antes de su muerte en 1974, McCoy nunca confirmó ni negó que era Cooper. Además, McCoy era un skydiver recreacional, e incluso llegó preparado con un casco y un mono de salto. Dio instrucciones específicas sobre el trazado de vuelo. Sumando la granada falsa, McCoy también usó una pistola descargada para amenazar a la tripulación.
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Falló en recuperar una de las notas que le entregó a una azafata. Tenía solamente 29 años el día del secuestro. Y las tres azafatas estaban relativamente seguras de que McCoy no era Cooper. Aunque hay varios parecidos entre estos dos casos, McCoy podría haber sido un copiador que había leído sobre Cooper en las noticias. Duane Weber se convirtió en un sospechoso en 1995 cuando, poco antes de su fallecimiento, le dijo aparentemente a su esposa: "Te tengo que decir un secreto. Yo soy Dan Cooper." Siguiendo su confesión en su lecho mortal, la viuda de Weber recordó un número de detalles fascinantes. Ella reclama haber visto una bolsa de banco similar a la que fue usada en el secuestro. Reclama que Weber había sufrido una herida en la rodilla después de haber saltado de un avión. Weber supuestamente había tenido una pesadilla de haber dejado sus huellas dactilares en las escaleras traseras. Y un año antes de que el dinero fuera descubierto en Tina Bar, Weber había supuestamente pagado una rápida visita a ese lugar. Además, Weber era un veterano de la Segunda Guerra. Tenía varios antecedentes penales. Igualaba la descripción física. Y tenía 47 años en 1971.
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Más aún, las huellas de Weber no igualaban ninguna de las huellas encontradas en el vuello 305. Pero, para ser honestos, no hay manera de saber si cualquiera de esas huellas pertenecen a Cooper. Para agregar, el ADN de Weber no igualaba al ADN encontrado en la corbata. Pero, de nuevo, no hay manera de saber si el ADN en la corbata era realmente del secuestrador o de otra persona. Lo más frustrante es que el FBI tenía una mucha mejor fuente de ADN en un punto. Si recuerdan, ocho colillas de cigarro fueron recolectadas de la escena, y hay una buena chance que hayan tenido el ADN de Cooper. El problema es, esa evidencia se perdió en algún momento y no ha aparecido desde entonces. William Smith se convirtió en un sospechoso en 2018. Estuvo en la Marina durante la Segunda Guerra, y posiblemente tenía experiencia con el paracaidismo. Tenía 43 años el día del secuestro. Tenía ojos oscuros. Igualaba la descripción física. Compartía un parecido con los bocetos compuestos, especialmente este boceto especulativo de un Cooper más viejo.
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Un estudiante llamado Ira Daniel Cooper, quien falleció en la Segunda Guerra, fue a la misma escuela que Smith. Smith trabajó como jardinero para una compañia de ferrocarriles, pero en 1970 la compañía entró en bancarrota. Como consecuencia, Smith perdió su pensión, lo cual podría sugerir un motivo. Él podría, por ejemplo, haber sentido resentimiento hacia la industria de aerolíneas por su rol en desmoronar las empresas de transporte por vías. Es también especulado que Smith podría haber usado su conocimiento de redes de ferrocarriles para saltar en un tren y escapar sin ser detectado. Pero, Smith vivió toda su vida en el nordeste de los EEUU. Sabiendo que el secuestro ocurrió del otro lado del país y fue cometido por alguien que parecía estar familiarizado con la región, Smith no es el candidato más ideal. Pero, el hecho de que Smith trabajó para una empresa de ferrocarriles es interesante. Verás, la corbata que Cooper dejó atrás fue examinada bajo un microscopio electrónico recientemente el cual mostró varias partículas metálicas. Algunas de estas, especialmente el titanio puro, eran raras en 1971.
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Esto puede sugerir que Cooper trabajó como mánager en una instalación química/metalúrgica, o posiblemente en los ferrocarriles. Con esto, espero que esta limitada selección de sospechosos ilustre lo difícil que es estar seguro cuando tienes tan poca evidencia con la que trabajar. Estos cinco individuos no se parecen en nada entre sí, mas uno de ellos podría ser D. B. Cooper. ¿Estaba Cooper en sus 40s o simplemente parecía viejo para su edad? ¿Estuvo Cooper realmente en la Armada? ¿Cuál boceto se asimila más a Cooper? En 2016, el FBI tuvo que admitir derrota y oficialmente cerró el caso. Si nadie se encuentra con los restos de Cooper o encuentra el resto del dinero, habrá poca esperanza por una resolUción. ¿Cooper sobrevivió? No tengo idea. Pero, mientras ésa posibilidad no pueda ser rechazada, la leyenda de D. B. Cooper, sin dudas persistirá. SUBTITULADO POR SHINJI FELIZZIA @50DEADINSIDE

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