ADA LOVELACE | La vida de la primera PROGRAMADORA de la historia | Biografía documental en español

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¡Bienvenidas, mentes curiosas! ¿Conocéis la historia de Ada Lovelace, la hija de lord Byron que está considerada como la primera programadora en la historia de la informática? Para entender la figura de Ada Lovelace primero hay que hablar de sus padres: el famoso poeta británico lord Byron y Anna Isabella Noel Byron, más conocida como lady Byron. Su madre pertenecía a una familia noble y había recibido una educación muy esmerada. El padre de esta, sir Ralph Milbanke, era famoso por sus trabajos en favor de los pobres y en contra de la esclavitud, una preocupación por los desfavorecidos que heredó Anna Isabella. Formada en literatura, filosofía y ciencia, la que sería madre de Ada Lovelace se interesó especialmente por la astronomía y las matemáticas. Conoció a lord Byron en 1812 y se casó con él en enero de 1815, aunque el matrimonio comenzó a ir mal de inmediato. El poeta describió su relación con estas palabras: "Somos dos líneas paralelas que se prolongan una al
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lado de la otra hasta el infinito, pero destinadas a no encontrarse nunca". A finales de aquel mismo año, el 10 de diciembre de 1815, nació en Londres su única hija, Augusta Ada Byron. Solo un mes después, tras enterarse de que su marido le era infiel, Anna Isabella lo abandonó y consiguió el divorcio con ayuda de sus padres. Byron abandonó Inglaterra aquel mismo año y nunca regresó. Moriría en Grecia cuando ella tenía ocho años. Ada Byron, por tanto, no recibió de su padre mayor influencia que la de su apellido y su madre se encargó de promover su interés por las matemáticas y la lógica con la esperanza de que aquellas materias evitarían que su hija desarrollase el carácter impredecible y temperamental de su progenitor. Por desgracia, no era habitual en la época que las mujeres estudiaran matemáticas y ciencias, pero desde pequeña, y a lo largo de toda su vida, Ada Lovelace contó con muy buenos tutores, como la astrónoma y matemática escocesa
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Mary Somerville, que fue una de las primeras mujeres en formar parte de la Real Sociedad Astronómica de Londres. Somerville, como paradigma de mujer científica pionera, ejerció una influencia muy importante en la vida de Ada. A los 11 años, el sueño de Lovelace era construir una máquina voladora y durante mucho tiempo estudió la anatomía de las aves para intentar descubrir la proporción correcta entre las alas y el cuerpo que permitía volar a los pájaros, y dibujó bocetos de su proyecto. A principios de 1829, cuando tenía 13 años, sufrió una enfermedad grave, probablemente sarampión, que le paralizó las piernas durante tres años. Ella dedicó todo aquel tiempo de convalecencia a profundizar en sus estudios. Cuando cumplió la mayoría de edad comenzó a asistir a las fiestas de la alta sociedad londinense y, en una de ellas, Mary Somerville le presentó al matemático inglés Charles Babbage, quien compartía con ella la afición por los ingenios mecánicos. Por aquel entonces, Babbage tenía 44 años y estaba desarrollando la máquina
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diferencial, una calculadora mecánica que fascinó a Ada. Ambos se hicieron muy amigos y mantuvieron una abundante correspondencia. En 1835 ella conoció a un aristócrata muy influyente, William King-Noel, con quien se casó al poco tiempo y con quien llegó a tener tres hijos. Cuando su marido recibió el título de conde de Lovelace, Ada paso a firmar siempre como Ada Lovelace, el nombre con el que la conocemos hoy en día. Desde 1841, Ada comenzó a colaborar con Babbage en sus proyectos, entre los que destacaba la nueva idea del matemático, a la que llamaba máquina analítica, una versión mucho más avanzada y compleja de la máquina diferencial. En aquella época se había hecho popular un telar de seda inventado por el francés Joseph Marie Jacquard que utilizaba tarjetas perforadas para tejer patrones en la tela de modo que hasta los más inexpertos eran capaces de tejer diseños complejos. A partir de aquel sistema,
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a Babbage se le ocurrió que se podría crear una máquina como el telar de Jacquard, pero aplicada a los números, un ingenio que obedeciera una serie de instrucciones escritas en las tarjetas perforadas, o sea, un ordenador. Aquella máquina nunca llegó a ser construida, pero sentó las bases de lo que un siglo más tarde se convertiría en la informática. Cuando Babbage dio una conferencia acerca de su nuevo proyecto en la Universidad de Turín, un joven ingeniero llamado Luigi Menabrea, que más tarde llegaría a convertirse en primer ministro de Italia, transcribió aquella charla en francés y un amigo de Babbage le encargó a Ada que la tradujera al inglés. Ada no solo la tradujo, sino que, animada por el propio Babbage, añadió sus propias notas, que triplicaban en extensión el texto original. Aquel trabajo fue publicado en septiembre de 1843 y Ada lo firmó con sus iniciales: A. A. L. En la última de aquellas largas notas que había añadido, ordenadas de la A a la G,
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ella había descrito un algoritmo mediante el cual la máquina analítica podría calcular números de Bernoulli. Es decir, Ada había escrito el primer programa para un ordenador de la historia. Además, en sus notas predecía que las aplicaciones de aquella máquina irían mucho más allá de los simples cálculos matemáticos, unas aplicaciones prácticas que Babbage no había visto, lo que la convirtió en una visionaria de la informática. Existe cierta polémica acerca de los logros de Ada Lovelace. Algunos expertos sostienen que, si bien es cierto que ella predijo las capacidades futuras de los ordenadores, no está tan claro que fuera la primera en escribir un programa informático ni que sus aportaciones al trabajo de Babbage fueran tan trascendentales. Sin embargo, también hay muchos expertos que opinan lo contrario porque, además, nadie más que ella vio el gran potencial de la máquina de Babbage. Y lo que nadie puede negar, desde luego, es que fue una figura femenina muy relevante en la ciencia que, además de sus contribuciones científicas, ayudó a derribar muchos
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prejuicios acerca de la gran capacidad intelectual de las mujeres en el ámbito académico. Ada Lovelace falleció de cáncer de útero el 27 de noviembre de1852. Tenía solo 36 años. Cumpliendo su voluntad, la enterraron junto a la tumba de su padre, lord Byron, en la iglesia de Santa María Magdalena de Hucknall, en Nottinghamshire. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis de la historia de Ada Lovelace? Me gustaría que nos lo dijerais abajo, en los comentarios. Y si queréis conocer más historias interesantes, suscribíos a mi canal. ¡Muchas gracias por estar ahí! ¡Nos vemos en el siguiente vídeo, mentes curiosas!

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